jueves, 18 de noviembre de 2010

Los IraKundos




"Los Iracundos" fue un grupo musical iniciado a fines de la década del ’50 en Paysandú, Uruguay, que inundó con sus melodías varias orejas de generaciones a lo largo de su carrera. Fue una banda melódica sin igual para algunos fanáticos y para otros fue más o menos, pero no quiero hablar de estos IRACUNDOS sino de los nuevos. Los IraKundos.

Hay una nueva secta en el país que se autodenomina “Los IraKundos”, integrada casi en su totalidad por jóvenes argentinos de entre 20 y 30 años de edad que se encuentran en este instante poseídos por la oscura magia de sus aniñadas creencias, sin aparente viso de despertar del trance.

Son jóvenes inteligentes que buscan cambiar este mundo con frenesí, aunque con un severo problema psíquico producido por el trance en el que se encuentran sedados.

Es muy fácil avistar uno, usted sólo tiene que hacer mención sobre algo que no le agrada del gobierno Kirchnerista. Pero no me refiero a defenestrar al gobierno, putearlo o agredirlo con vehemencia encolerizada, no. Sólo hace falta mencionar algo con mucha altura o con gran respeto utilizando las palabras más debatidas en nuestro interior para recibir de parte de estos sectarios una reprimenda enfurecida o un corte abrupto de relación.

Lo más extraño de esta secta son las contradicciones en las que se hunden a diario:

- Aman ciegamente a Néstor Kirchner y Sra sin importar los errores que estos cometan.

- Increpan violentamente a quien no los ame y/o los borran de sus agendas para nunca más volver a tener contacto con aquellos.

- Aceptan sin contemplación alguna cada decisión emanada de la boca de alguno de estos dos gobernantes y aplauden fervorosos cada orden por estos dada, sea ésta cuál fuere.

- No sirve de nada que uno le muestre con pruebas fidedignas y gran respeto, midiendo las palabras a utilizar, que tal o cual cosa está mal pensada o tiene oscuros intereses personales detrás. Ellos no sólo no lo ven sino que se ofenden como si uno les hubiera insultado a la madre, señalando que ésta es una prostituta que trabaja gratis porque ama que se la pongan de a varios.

- Tampoco importa el grado de cercanía que uno tenga con estos sectarios: se puede tratar tanto del conocido de un conocido lejano como de un propio hermano: Mencionar que uno no simpatiza con Néstor o Cristina Kirchner es suficiente para arruinar una relación para siempre, sin importar todo lo que hizo que esta relación haya existido.

- Los IraKundos no toleran que se hable mal de Néstor.

- Los IraKundos no toleran que se hable mal de Cristina.

- Los IraKundos no aceptan que se mencione siquiera a los empresarios que se hicieron poderosos y millonarios con estos dos mandatos. Incluso es altamente probable que hagan cara de no conocer esos nombres que uno les menciona, conocidos ampliamente por toda la población.

- Los IraKundos no entran en debate si el tema en discusión es el enriquecimiento ilícito y el desvío de fondos de estos dos mandatarios.

- Cualquier medida arbitraria que haya manado del escritorio de Rivadavia en el tiempo en que estos dos mandatarios estuvieron a cargo no es vista como tal, y es inadmisible su comparación con cualquier otra medida arbitraria dictada por cualquier otro mandatario que haya ocupado ese cargo.

- Las vidas de multimillonarios que disfrutan ambos mandatarios y sus hijos no se ponen en tela de juicio por los IraKundos. Esto no sólo no es visto como una estúpida contradicción sino que no les importa. No es un ítem relevante.



Estoy preocupado con esta secta, porque no la entiendo. Y porque si hay en este mundo una contradicción, sin dudas es la que tienen estos IraKundos. Mucho más que la contradicción que tienen los fanáticos religiosos a los que tanto critican, por poner un cristalino ejemplo.

Los IraKundos bogan por un país con equidades, por un país que encarcele sin “peros” a todo aquel ciudadano corrupto -aunque hay varios ciudadanos corruptos “K” que siguen libres-; por un país que enjuicie de una vez por todas a los militares del ’70 -y acepte como víctimas a todas las víctimas de esa época y no solo a integrantes de Montoneros- , por un país que vele por sus ciudadanos carenciados, -donde aún hoy hay millones de familias abandonadas-; por un país que no tolere el analfabetismo, por un país con respeto por sus mayores, por un país que proteja la industria nacional, -cuando Brasil sigue abusando de nosotros-, por un país que cobije a sus ciudadanos estudiosos y les dé el sustento que merecen, por un país sin monopolios -pero ningún monopolio, no sólo el de los enemigos “K”-; por un país sin kilométricas diferencias sociales.

Los pocos IraKundos con los que pude mantener una charla política sin terminar a los gritos me han hecho este nefasto comentario:

“Es mejor que roben pero repartan un poco a que roben y no hagan nada”

Entonces, querido lector, me pregunto desahuciado:


¿Hay algo más necio en este mundo que ése pensamiento?

¿Hay una visión más “neanderthal” que esa?

¿Se puede intentar ser un ciudadano comprometido con la causa: “CAMBIAR EL PAIS” con ese precepto?

¿Es correcto pensarse “ciudadano comprometido con la causa” si se piensa eso?

¿Hay alguna chance, por más chiquita que esta sea, de que el país cambie definitivamente si los ciudadanos jóvenes que lo habitan tienen esa premisa insobornable?


Entonces le sugiero, si usted tiene 35 años o más y sufrió en carne propia (no se lo contaron) a los gobiernos anteriores a los de los Kirchner debe tener mucho cuidado, porque los IraKundos andan sueltos, y están en todos lados. Es como un virus invisible que se apoderó de todo el cuerpo, por lo que le aconsejo:

- No intente por ningún motivo cambiar el pensamiento de un IraKundo. No sólo no lo logrará sino que, por el contrario, deberá entender que acaba de perder un amigo para siempre .

- Ni se le cruce por la cabeza manifestar disgusto o incomodidad con nada que rodee a esta familia K, será inmediatamente ninguneado y prejuzgado, sembrando esa discriminación que tanto luchan por neutralizar en los demás.

- En el caso que no haya marcha atrás y ya no le quede otra alternativa que señalarle a un IraKundo que lo está discriminando sólo por pensar distinto en un claro acto fascista, sólo conseguirá que el IraKundo se “iracundice” hasta la locura; hay un caso, del que no fui testigo, gracias al cielo, en que a uno de estos sectarios le explotó la cabeza delante de otro ciudadano que le mencionó algo en contra de los K, no tengo pruebas de ése episodio pero imagino que no va a querer que esto le suceda.

- Una vez avistado un IraKundo deberá mantener la calma y pensar cuál es la manera adecuada de enfrentarlo. No es fácil. Y depende del grado de cercanía que usted tenga con él para navegar ese oscuro río infestado de cocodrilos hambrientos que será, de aquí en más, esa relación.

- Si no le importa la amistad y le vendría bien sacársela de encima, este es un buen momento para hacerlo. Dígale, por ejemplo, que Néstor era estrábico, o que Cristina tiene Botox en los pómulos, y será suficiente. El IraKundo lo mirará con espanto y saldrá corriendo, alejándose de usted con los brazos en alto y aullando como un vampiro al que le mostraron repentinamente una crucecita de plata peruana.

- Si la relación le importa un poco porque tiene aprecio por el IraKundo, recuerde no mencionar nunca nada de estos dos mandatarios. En el momento que salga el tema, usted asienta con la cabeza dando a entender que está de acuerdo con lo que el IraKundo le está manifestando e inmediatamente cambie de tema. Esto es difícil porque ya casi no hay tema que no involucre a la pareja K, pero inténtelo, hable de bordados, o de aceitunas, del documental que vio la semana sobre cómo se aparean los osos panda. En fin, busque la mejor salida del intríngulis y, sobre todo: Absténgase de hablar del tema por más ganas que tenga de hacerlo.


- Si la relación que mantiene con el IraKundo es muy importante: hermano, amigo íntimo, pareja, compañero de andanzas: está frito. No tiene ninguna posibilidad de evitar enfrentarse a ellos, por lo que aconsejo mantener la relación, pero en silencio. Una buena manera de contrarrestar el dilema que tendrá de no hablar de nada es manifestarse lisa y llanamente sordo-mudo. Aunque sea un engaño, es una buena posibilidad de relacionarse con el IraKundo. Deje una brecha de un mes sin verlo y luego aparezca por la casa con una venda en la cabeza manchada con Pervinox y cara de accidente. Pídale un papelito para escribirle lo que le quiere decir y manifiéstele que se accidentó y quedó sordomudo (sin aclarar demasiado para no revelar la mentira, póngase mal y depresivo si ve que el IraKundo insiste con los detalles del accidente). Ésta es, luego de varias semanas de escudriñamiento, la única posibilidad que vislumbré de continuar con la relación.

Recuerde: Los IraKundos están sueltos. Y usted no querrá experimentar en carne propia ninguna de estas situaciones que aquí le menciono.

Suerte.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Emilio Massera



Cuando uno guglea “Emilio Massera” en internet lo primero que sale son las noticias de último momento, con su entierro y esas cosas; y después aparece el “WIKI” de Massera, al que entré para ver la fecha de nacimiento, el lugar donde nació y esas cosas que uno chusmea cuando tiene que escribir sobre alguien.

Es muy desalentador el trato que le da el “WIKI” a su historia, aunque no sé si la palabra justa es “desalentador”, quizás sea mejor “terrorífico” o “indignante”, puede que la mejor palabra sea “asqueroso”, pero no lo sé, estoy tan desconcertado con el contenido del “WIKI” de Massera que no sé qué pensar.

Dice que nació en Paraná, en 1925. Y que fue un “militar argentino”. Que entre 1976 y 1978 formó parte junto con Videla y Agosti de la “junta militar” que depuso a la presidenta María Estela Martínez de Perón y gobernó “de facto” la Argentina durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.

Luego menciona que inició sus estudios en La Plata por convencimiento de su padre que le recomendó que se haga militar, habla de sus sucesivos asensos que van desde grumete hasta almirante, que Perón lo nombró “capitán de navío” y que Lastiri, más luego, lo nombró “Comandante en jefe de la Armada”.

En el siguiente párrafo, “WIKI” nos deleita con montones de otras condecoraciones que Massera recibió de parte de Chile, Ecuador, Brasil, Paraguay, Perú, Venezuela, Estados Unidos, Taiwán, Colombia, Corea, España, Gabón, México, Nicaragua, Sudáfrica y Ururguay.

También menciona que fue miembro de la Comisión Directiva del Centro Naval e Instituto de Publicaciones Navales, Socio Honorario de la Liga Naval Argentina, Miembro Académico del Instituto de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Doctor Honoris Causa de la Universidad John Fitzgerald Kennedy, Periodista Honoris Causa del Instituto Latinoamericano de Intercambio Periodístico, Profesor Honorario de la Universidad del Salvador, entre otros reconocimientos…

Después dice que lideró junto a Videla y Agosti el movimiento golpista que derrocó el “inestable” gobierno de Isabel Perón.

También dice que el silenciamiento de la difusión de “ideas opuestas a la civilización occidental y cristiana” redundó en la desaparición de una cifra “importante”, aunque incierta, de personas, incluyendo un “importante” número de sacerdotes y monjas tercermundistas, pese a lo cual, la relación de Massera con la iglesia fue siempre “excelente”…

Escuetamente, en un parrafito de mierda, dice que la ESMA, bajo su dirección, fue uno de los centros de detención más grandes y espantosos del país (no menciona la palabra “clandestino)

Luego dice que al separarse del gobierno en el ’78 fue investigado por la CONADEP y que en enero del ’83 se presentó como candidato a Presidente de la Nación por el “Partido para la Democracia Social”, pero en Junio fue detenido imposibilitándolo de participar en la contienda electoral...

Este es el afiche de promoción de esa delirante opción de voto:




¡Y fue publicado por Clarín! ¡Cómo no!

El WIKI dice luego que en el ’85 fue condenado a perpetua por los siguientes delitos:

3 homicidios
12 tormentos
69 privaciones ilegítimas de la libertad
7 robos
17 desnudos públicos
3 vandalismos pueriles

Sin embargo, en 1990, fue indultado por Menem para vivir feliz hasta el ’98 en donde nuevamente fue encarcelado, esta vez por la sustracción de bebés, crimen considerado de LESA HUMANIDAD y, por tal motivo, pasible de prescripción.

En 2002 al tipo le dio un aneurisma y fue ingresado en el Hospital Argerich para lograr ser declarado “incapaz” por “demencia” y se suspendieron las causas en su contra.


Yo sé que ni usted ni yo necesitamos entrar al WIKI de Emilio Eduardo Massera para saber quién es, quién fue o qué hizo; todos conocemos ampliamente a este hijo de puta. Lo que a mí me preocupa es la visión distorsionada que causa esta “biografía” de Massera en los ciudadanos que nacieron entre 1990 y la actualidad, ciudadanos jóvenes, incluso niños, que usan Internet y WIKI desde que toman la mamadera, y que la utilizan a diario para estudiar e instruirse sobre historia cuando una maestra les da tarea.

¿No habría que encontrar la manera de re-escribir ese WIKI de manera más adecuada, más fidedigna, más real?

¿Quién es el que administra el WIKI de Massera?



En Youtube uno puede encontrar cualquier pelotudez, cualquiera; ahora usted intente encontrar la hipócrita entrevista que una vez Massera accedió a darle a Hadad y Longobardi y no la encontrará. No existe tal entrevista en el Youtube.

Massera hizo lo que quiso. Durante su estadía en el poder, luego, e incluso a su muerte.

No importó la democracia. No importaron los juicios. Cuando enfermó fue atendido con los mejores cuidados. Hasta el día de su muerte fue cobijado por el poder y coartado con su “demencia senil” para que disfrute como un rey de sus últimos años de vida. Sus descendientes disfrutarán de su fortuna, esa fortuna lograda de manera ilícita durante su época de homicida criminal y ladrón de patrimonio de desaparecidos y de bebés.

Esa fortuna que no será devuelta a sus dueños porque los descendientes de Massera no serán embargados. Todo será igual que como fue hasta ahora, seguramente sus retoños cambiarán su nombre y se irán a vivir a algún lado extraño donde no los conozca nadie, aunque quizás ni haga falta… Como hemos visto, este país no cambia más.



lunes, 8 de noviembre de 2010

Néstor Kirchner




Se fue Néstor Kirchner. Se murió.


Debo reconocer que me tomó por sorpresa su muerte mientras esperábamos con mi novia y mi hija mayor al censista el miércoles a las 9:20. Estábamos con la incertidumbre de los censos: si vendrían rápido, si deberíamos quedarnos como giles todo el día encerrados, si vendrían… Entonces nos dispusimos a desayunar y puse a Víctor Hugo en la radio, que, con voz perturbada y seria, nos notificaba de la muerte del “ex presidente”.

Lo primero que hice fue mirar con asombro desorbitado a mi novia y mi hija, que me devolvieron la misma mueca; pero Víctor Hugo no decía qué ex presidente, sólo decía que acababa de morir el “ex presidente”, sin mencionar su nombre. Estuvo un rato largo hablando sobre esa muerte sin dar la pista necesaria, a lo que supuse se refería a Menem: el tipo está bastante viejo, bastante destrozado y ¿porqué no podría haberlo tomado un infarto? Sería lo más razonable en un tipo que hizo lo que él hizo y supuse que quizás, sobre el final de su vida, se había visto al espejo por primera vez en serio y se había dado cuenta de quién era y se había cagado muriendo; podría haber sido, pero no.

Después de un tiempo que para mí fue extenuantemente largo, aunque en realidad debe haber sido corto ya que culpo la distorsión de aquellos segundos a mi ansiedad para que me revelen el nombre, Víctor Hugo lo nombró: Néstor Kirchner.

No lo creía. O no lo quería creer. Años haciendo el chiste pelotudo cuando me preguntaban cuando me iba a afeitar y yo respondiendo: cuando se muera Cristina, ahora el que se había muerto era Néstor. Se había muerto posta.

La primera sensación que manifestó mi cuerpo fue de relax, y pensé: Al fin se terminó esta historia absurda, pero luego peleándome feo con una amiga por chat que lo ama incondicionalmente me di cuenta que no debía manifestar tan descaradamente mis opiniones frente a gente que sí lo quiso o que estuvo de acuerdo a rajatabla con su gestión. Porque debo reconocer cosas que sí hizo, aunque no me queda claro el porqué.


Cuando Néstor tomó el bastón de manos de Duhalde miró a la cámara y dijo:



“Somos un grupo de argentinos comunes con cargos importantes”



Y me hizo emocionar y creer en él (como me pasó casi eternamente con cada asunción presidencial, creo en esos hombres que toman el poder; quizás sea la ilusión de encontrar ese cambio que nos es esquivo desde que vino Cristóbal Colón, no lo sé…)


Néstor hizo una gran gestión durante sus primeros años de gobierno y después desbarrancó, como les pasa a todos los que han arrancado sus mandatos con frenesí.



Descolgó los cuadros de Videla y de Bignone: Finalmente, respetuoso gesto.


Se le plantó al FMI: Grandes huevos.


Mostró distancia con la iglesia apoyando el matrimonio homosexual: Al fin.


Se le plantó al campo: Y el campo se sacó la careta.


Señaló los chanchullos de Ernestina Herrera de Noble y la dejó sin nada y a los gritos: Ése es mi pollo.


Siguió su pelea con ella por Fibertel y la volvió a cagar: Otra que se sacó la careta para no poder volver a ponérsela nunca más.


Desnudó la tramoya de Papel Prensa: Gran acto.


Puso en evidencia a cada tramposo y a cada trepador que hubo en este país: Muy valorable.



Pero no me gusta Néstor. No noto sinceridad en sus actos. Existe, sin duda alguna, un doble fondo en todas esas acciones. Un doble fondo que me da gran terror, porque no sé para donde saldrá el tiro, que seguro es inmediato.


A pesar que Néstor no me cae bien, me puse a debatir conmigo mismo y me di cuenta que yo soy igual, que si yo hubiera estado gobernando el país seguramente hubiera adoptado los mismos modales, pero luego me frené, retándome: Si yo tuviera la posibilidad de gobernar el país utilizaría modales más acordes a ese cargo, ya que lo merecen más que nada en el mundo, porque ése cargo conlleva la más grande responsabilidad y deja en último plano a la persona que lo ocupa, y no al revés.


Le hubiera mandado una carta, por ejemplo, a Ernestina Herrera de Noble, indicándole las cosas que a partir de mañana no podría seguir usufructuando y la hubiera dejado gritando sola. Jamás me hubiera enfrentado a ella o bajado a su nivel, ya que soy más importante en el cargo que ocupo y Ernestina, por más plata y poder que tenga, es uno de los ciudadanos que gobierno.


Le hubiera notificado al campo que a partir de mañana nada sería igual y que deberían pagar esto, aquello y lo otro. El campo hubiera adoptado las mismas formas coléricas que adoptó y hubiera quedado bien claro cómo era la cosa. Mucho más claro de cómo quedó al principio, con los gritos y las acusaciones.


Le hubiera quitado el negocio de las jubilaciones a Constantini y hubiera guardado celosamente ese dinero para pagar las jubilaciones haciendo públicos tanto los montos guardados como los intereses obtenidos cómo las inversiones realizadas.


Hubiera hecho una “Asignación Familiar” de alimentos, no de plata, ya que sabemos que la gente pobre utiliza esos $180 para comprar tarjetas de celular, fasos y cerveza, está largamente comprobado que sólo el 20% de las asignaciones familiares van a parar a leche-arroz-pañales-polenta.


No hubiera hecho ningún negociado con ningún empresario sureño. Jamás me hubiera reunido a solas en el medio de la nada con Cristóbal López ni con Lázaro Báez, como tampoco hubiera puesto jamás como dueño de un conglomerado de noticias a un ex chofer mío que no tiene ninguna herramienta de defensa ante la primera pregunta pecaminosa que se le haga respecto de dónde sacó el dinero para tener las empresas que tiene habiendo sido chofer toda su vida...


Jamás hubiera dejado que un ministro mío, por ejemplo Julio de Vido, sea el dueño y señor de la cartera del país. Mucho menos lo hubiera dejado 5 segundos en el cargo luego de enterarme que está siendo cuestionado por un sinnúmero de confusas inversiones públicas.


Nunca me hubiera enriquecido ilícitamente. No me lo perdonaría.


No le hubiera pagado, como dicen por ahí unos ex empleados de radio Continental en un mail que anda dando vueltas, 10 millones de dólares a Victor Hugo para que hable bien de mi gestión: si mi gestión es buena y existe en algún lugar recóndito de este país un periodista serio, no haría falta esa millonaria inversión.


Le hubiera dado una reprimenda a mi hija menor en la primera situación en donde me hizo quedar mal quedando mal ella. Así como yo soy el N°1, mi hija debe comportarse como la hija N°1. En lugar de los viajes innecesarios con helicópteros del estado porque se olvidó los libros de estudio, en lugar de comprarle un MiniCooper, en lugar de dejar que se enfieste y gaste lo mismo que Ricardo Fort cada fin de semana le hubiera encomendado que viaje al norte y reparta alimentos entre los ciudadanos abandonados en el Chaco y en Formosa. Jamás hubiera tapado el problema enviándola a estudiar cine a New York.


Lo mismo hubiera hecho con mi hijo, al que le hubiera pedido que recorra el país de punta a punta para que me de el parte de situación de cada pueblo abandonado, para solucionarlo juntos. Eso hubiera sido un gesto inolvidable que me hubiera depositado sin escalas en el escalafón de prócer, aunque los próceres nunca ansiaron ese cargo…


Nunca jamás me hubiera entrevistado con Peter Munk, dueño de Barrick Gold. Y mucho menos hubiera mandado a mi mujer a firmar un trato con ese pirata para que luego los medios tomen fotografías; siempre me sentí fascinado por las expresiones de los rostros, que dicen mucho más que las palabras; en esa foto se ve claramente la expresión de victoria de Peter Munk y la expresión de arrepentimiento de Cristina, se ve muy claro que “arreglaron” una plata, porque los seres humanos no somos robots, por más alto cargo que tengamos, y las muecas faciales son irremediables...


Tengo la fea sensación de que todo esto es una gran farsa. Un montaje absurdo para tapar cuestiones oscuras y perturbadoras. No me lo creo. Sólo anhelo que el tiempo me tape la boca y que toda esta sensación que me invade sea producto de las horripilantes experiencias anteriores.


Sólo espero eso.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El oro y la mega-minería a cielo abierto

Para los que piensan que este gobierno es re-cool y que piensa en el pueblo y todas esas barbaridades y no ven la realidad.



http://www.youtube.com/watch?v=MHuLPLWCGoc&feature=player_embedded


Ojalá algún día entiendan que son mucho peor que los anteriores, ya que muestran una faceta traicionera que no sólo confunde, sino que para peor, adormece.

Como convertirse en un guitarrista exitoso en 3 pasos

Paso Nº 1:

Mirarase al espejo en un arrojo sin parangón de mea-culpa y aceptar tanto el tiempo como el dinero gastados hasta la fecha. Es probable que en algún caso alguno necesite infringirse lasceraciones con un torniquete de silicio atado al inicio de la pierna mientras dáse latigazos con una soguita anudada en la espalda; puede ser, a mi no me pasó pero bienvenido el que lo necesite...

Paso Nº 2:

Guardar en un cajón, o vender, o incluso regalar los pedales importados, a saber:

Chandler Tube Driver

RAT II

Big Muff Yankie

Chorus Voodoo Lab

Chorus CE-2

Compresor SC-2

MXR-Dynacomp

Univibe

Tremolo Voodoo Lab

Phase 90

BB Booster

Etc, etc

(estas 3 opciones dependen del grado de iracundez de cada uno, pero puede usted elegir la que le plazca, yo elegí guardarlos en un cajón, sobre todo para recordar los errores cometidos; no es bueno no dejar rastros de las cagadas que uno se manda, la cabeza es muy traicionera y puede volver a la carga si uno no le recuerda los banquinazos dados de cuándo en vez...)

Paso Nº3:

Ir nuevamente del amigo Andrés, comprarle un Ithaka-26 y armar todo el set up casi en su totalidad compuesto por pedales fabricados por él, junto con un muy buen amigo que es el OCTA-SWITCH de Carl Martin (esto también se consigue nacional, pero no me dieron los tiempos para esperar ya que estoy por grabar un disco), quedando de la siguiente manera:




Ahora bien, yo sé que van a salir con los tapones de punta a decir mil disparates sobre que tal o cual pedal ni en pedo lo meto en le cajón... O ¡Reemplazó el pedal X por un H? o ¡Este tipo está loco! o ¡Que buena publicidad encubierta que te mandaste, Andrés! y demás incongruencias de ese tipo...

¿Saben qué?

No me hagan caso y sigan gastando guita al pedo y dándose la cabeza contra la pared, yo ya aprendí la lección y como soy un tipo bueno sentí el deber de manifestar algunos secretos para que la orda purreta aprenda de sus mayores.(me hubiera gustado mucho que me desasnen cuando iba a comprar marquitas a los centros repartidores de marcas...)

Eso sí... Después no me vengan con que tenía razón.

Desde este modesto espacio mi aplauso, una vez más, a un argentino que la lucha desde Floresta por hacer la diferencia.

Una vez un amigo me explicó cuál era la diferencia entre Flores y Floresta; me dijo que era ésta y no lo entendía. Ahora lo entiendo...

viernes, 20 de agosto de 2010

Cuentos desde el Shoping




Hoy les voy a contar una historia real, pero con nombres ficticios, para no deschavar a los verdaderos protagonistas de la historia, en primer lugar porque no me dieron permiso, y en segundo lugar, porque no quiero ser el culpable de la expulsión de uno de ellos del lugar en donde trabaja.

Había una vez, en una localidad cercana a Rosario, tres hermanos provenientes de una familia de “clase media-baja”, que es la manera ilusa en que nos diferenciamos entre nosotros, y nos mentimos descaradamente mirándonos al espejo todas las mañanas cuando nos cepillamos los dientes.

Estos tres hermanos crecieron y se hicieron adultos. Ellos son, por orden de nacimiento, Palmira de 27 años, Heriberto de 25, y Juan Carlos, de 22.

Palmira estudió biotecnología, carrera difícil y prometedora si las hay en esta era. Heriberto, el del medio, estudió odontología, recibiéndose hace un año. Y después está el menor, Juan Carlos, que no sabe qué quiere de su vida y estuvo boyando de una carrera en otra sin tener claro qué es lo que le gusta. No lo culpo, yo a su edad tampoco supe que hacer con mi vida y aquí me ven, desilusionado, desesperanzado y enojado con todo, tratando inútilmente de dar algún manotazo de ahogado sobre el final de mi juventud.

Palmira, al terminar su carrera, ingresó a trabajar en un laboratorio con financiamiento alemán, para estudiar diferentes enfermedades que poseemos los seres humanos, víctimas de esta mierdera manera de vivir que alguien nos demarcó y que nunca nadie se planteó revertir. Bah, hubo un par de tipos que lo intentaron, de barba y ropa color verde oliva, pero a uno lo hicieron cagar en Bolivia hace un montón, y al otro lo encerraron en su isla y no pudo demostrar que tenía razón.

El laboratorio en donde Palmira hace sus investigaciones, a principios de éste año, consiguió un gran avance en el arduo camino de la batalla contra el Mal de Parkinson y el Mal de Alzheimer. Salió en todos los diarios, su grupo fue elegido “Personaje del año” en el diario “La Capital”, los recibió el intendente, luego el gobernador les preparó en Santa Fe un ágape lleno de tarteletitas de palmitos y champaña fresca. Incluso un allegado al gobierno nacional les adelantó que iban a tener el apoyo que necesiten.
Nada de esto pasó, obviamente, y el descubrimiento quedó en la nada, porque a los laboratorios no les interesa curar seres humanos, porque no es negocio, lo que sí están dispuestos a financiar son investigaciones que descubran remedios de “toma crónica”. Para que lo entienda mejor, si usted es investigador y descubre la cura contra el cáncer o el SIDA, deberá meterse en el culo su descubrimiento ya que ninguna corporación estará interesada en apoyarlo. Si en cambio usted, en lugar de quemarse las pestañas buscando una cura, se las quema diseñando una pastilla que el que tenga cáncer o SIDA deba tomar por el resto de su vida, sí. A las corporaciones le interesa mucho eso, tener de rehén a la mayor cantidad de seres humanos posibles.

Palmira trabaja alrededor de doce horas diarias. A veces, los domingos, tiene que largar experimentos en horarios completamente delirantes, como las tres de la mañana, por ejemplo. Gana $3.500 por mes.

Heriberto se recibió de odontólogo y tenía tres opciones:

Una era instalarse en Rosario, donde hay un odontólogo cada tres cuadras e iba a terminar trabajando de profesor de la facultad o de pinche de algún odontólogo de renombre. Mala idea.

Otra posibilidad era ir a trabajar de odontólogo a la localidad cercana a Rosario donde él nació, en donde hay un odontólogo cada cincuenta cuadras. Interesante.

La otra posibilidad era instalarse en el lejano pueblo en donde vive su padre, en donde hay un solo odontólogo, que ya está viejo y mañoso, y todo el pueblo lo esquiva, convirtiendo el paraje en un lugar habitado por seres con terribles problemas buco dentales. Tentador.

Heriberto se decidió por esta tercera opción. Y le fue muy bien. Trabaja como doce horas diarias y el pueblo hace cola en la calle para que el nuevo doctor le solucione el problema dental. Gana muy bien. Al punto que ya lo apretaron los sindicalistas del PAMI, para que les dé una comisión por los pacientes que atiende de esta arcaica y corrupta obra social del estado.

Y después está Juan Carlos, que probó una carrera, probó otra, abandonó. Entró un tiempo a trabajar en una corporación agropecuaria con nombre eclesiástico, pero por seis meses, que es el tiempo en que las corporaciones agropecuarias con nombres eclesiásticos toman empleados, contratados por un tercero, para luego echarlos y así no tener que pagar indemnizaciones. Entonces entra Juan Carlos, trabaja durante seis meses y es reemplazado por Equis, que trabaja los siguientes seis meses y así sucesivamente. La corporación agropecuaria con nombre eclesiástico le paga un porcentaje extra a otra corporación que maneja gente como si fueran repuestos en una repisa y listo.

Juan Carlos alcanzó a comprarse una motito en el tiempo en que trabajo de repuesto en aquella corporación agropecuaria con nombre eclesiástico, pero luego, al quedarse sin trabajo, no consiguió dinero para terminar de pagar las últimas cuotas de la moto, ni dinero para el combustible. La madre lo ayudó en esto último y logró terminar de pagarla.

Esto lo puso de mal humor. Los días pasaban, las ofertas de trabajo brillaban por su ausencia y comenzó a salir de noche y acostarse tarde, alcoholizado, seguramente para poder soportar mejor la triste realidad que le tocaba vivir.

La madre le reclamó compostura y comenzaron los cortos circuitos familiares. Y Juan Carlos se vino a Rosario, enemistado con su madre, a vivir en una pensión y a buscar trabajo de “lo que sea”.

Lo que sea” apareció razonablemente rápido. Consiguió trabajo en una empresa rosarina de comida rápida que hay en uno de los shoppings, el que está más lejos. La pensión está en el centro. Los horarios de trabajo son de 12 a 8 de la noche o de 4 a 12 de la noche. La moto quedó en casa de la madre, al no tener donde dejarla acá en Rosario.

Juan Carlos comenzó a trabajar en ese restorán de comida rápida bajo las órdenes del parrillero, primero organizando los pedidos, luego armando las brochetas para poner en la parrilla, luego administrando la carne que iría al asador.

Pasó una semana entera y Juan Carlos iba a trabajar con incertidumbre, ya que el dueño del establecimiento nunca aparecía por el lugar. Y comenzó a preocuparse. Y consultó a sus compañeros de trabajo, que le respondieron que eso era así, que el dueño no iba nunca, que muy de vez en cuando aparecía el gerente, una vez por mes, y sólo un ratito. Pero que no se preocupe, que le pagarían el sueldo. Juan Carlos les preguntó a sus compañeros a cuánto ascendía ése sueldo, pero los compañeros no lo sabían, ya que cada uno cobraba importes distintos, según el rango, y el trabajo de él todavía no estaba demasiado claro.

Juan Carlos continuó yendo a trabajar y ni el dueño ni el gerente daban señales de vida. Y pasó otra semana. Y otra.

Finalmente, un día, apareció por el establecimiento una joven con oscuros e inmensos lentes que le cubrían gran parte del rostro, haciéndola parecer una mosca o un extraterrestre con aires de Susana Giménez, advirtiendo que era la hija del dueño, y solicitó una tira de asado, remarcando con tono pedante: - Que esté sequita, ¿eh? –
Juan Carlos le preguntó por su padre, con mucho respeto, y le explicó que él era nuevo y que estaba interesado en tener una charla con su jefe, ya que no sabía cuanto iba a cobrar, cuál era su rol en la empresa y, sobre todo, para saber con quien trabajaba, para presentarse, a lo que la mujer le respondió, moviendo la mano como espantando un insecto, que no se preocupe, pero que ella no sabía nada, que ya iba a venir algún día el gerente, todo esto con los lentes puestos y sin siquiera enfocar su cara hacia donde se encontraba Juan Carlos, detrás del mostrador. Y se fue a sentar a una mesa, advirtiendo que le saque la tira rapidito, ya que estaba apurada.

Pasó otra semana y Juan Carlos no conseguía tener una charla con el gerente. En ese tiempo en que trabajó tuvo que hacer varias veces “horas extra”, por pedido del parrillero, especie de mandamás en aquel barco a la deriva. Juan Carlos las hizo, luchando a capa y espada con su alter ego que le comía el coco ordenándole que se vaya a la mierda de ese delirante lugar de una vez por todas.

Y un día apareció el gerente, apurado, también con lentes oscuros. Juan Carlos se presentó y le solicitó la información que hacía casi un mes estaba esperando recibir: Sueldo, horarios de trabajo, rango. El gerente le dijo que no se preocupe, que ya iban a hablar, que ahora estaba un poco apurado. Y se dio vuelta y se fue, para luego volver caminando sobre sus pasos y señalarle la remera que Juan Carlos tenía puesta, y pedirle que no vaya a trabajar más con remeras con estampados o rayas, que sólo lo podía hacer con remeras lisas.

Juan Carlos, por más ilógico que esto parezca, no tiene remeras lisas (¿usted tiene?), consiguió algunas prendas prestadas y continuó yendo a trabajar con la incertidumbre apoderándose de su psiquis como un implacable conquistador postcolombino. Y pasó otra semana. Los días que le toca quedarse hasta las 12 de la noche en su trabajo, llega a su casa a eso de las 3 de la mañana, porque a esa hora los colectivos ya no pasan por la zona del shoping y se tiene que volver caminando, por el medio de la calle, rotando su cintura cada tanto para ver si viene el bondi. Pero el bondi no viene.

Un día, al llegar a su trabajo, encontró un sobre con su nombre. Lo abrió y en él había $750 con una nota que explicaba el importe: 15 días a $6 la hora + equis cantidad de horas extra a $5.

Y Juan Carlos entendió como iba a ser tratado en ese lugar de una vez por todas. Le pagarían $6 la hora de trabajo y $5 la hora extra. Sí, se lo repito por si no lo entendió: La hora extra se la pagarían un peso menos que la hora común.

La parrilla que lo contrató en negro, y que lo trata como si fuera una rata apestosa untada con mierda, factura $10.000 por día entre lunes y jueves, y $20.000 por día entre viernes y domingo. Tiene 5 empleados, que ganan $1500 por mes y les pagan como quieren. Está terminantemente prohibido llevarse comida que “sobre” del día a su casa. Y ni siquiera puede ser entregada fuera del Shopping a los carenciados que esperan una migaja hasta altas horas de la noche. La comida que sobra se tira. Y sobra mucha comida. Bandejas enteras de carne asada. Si por algún motivo un empleado es visto llevándose una tira de asado chamuscada que sobró en la parrilla para comer en su casa, éste empleado es expulsado.

Ahora eso sí, a nadie le importa un carajo nada de todo esto y lo estoy escribiendo bien al reverendo pedo. Seguramente “El Portal” seguirá recibiendo la misma cantidad inconmensurable de inútiles que, como vacas en el matadero, desfilan estúpidos y obnubilados por vaya uno a saber que elemento químico que los hipnotiza y los deja en estado de zombie, vagando por los pasillos con un hilo de baba colgando de la comisura de sus labios, mientras las empresas que ahí tienen locales se llevan el dinero en pala de nieve y tratan a los empleados como la mierda más olorosa y detestable que exista.

Un verdadero asco que no sólo no va a concluir sino que, por el contrario, será cada vez peor.

viernes, 6 de agosto de 2010

Los misteriosos hombres de negro



En esta ocasión quiero volver a mencionar disparatadas situaciones que ocurren en el parque, en la zona de Wheelright entre Dorrego y Presidente Roca, por ahí. Ése lugar que no sé cómo se llama, pero que seguro tiene un nombre absurdo, como por ejemplo: “Plaza de la Libertad” o “Plaza de la Justicia”, vio que generalmente le ponen esos nombres pelotudos… Cómo si en éste ispa hubiera “libertad” o “justicia”, pero qué le vamos a hacer, ¿no?

Bueno, resulta, que, como ya todos saben, yo paseo a mi perra por ese lugar. Algunos dirán: - ¡Hay! ¡Qué snob! - Pero no, la primera vez que saqué a pasear a mi perra cuando ésta fue dada de alta de la cuarentena de los primeros tres meses en donde no sólo no debe salir a la calle, sino que, en caso de hacerlo, debe ir a upa (el que tiene perro sabe de que hablo) pintó de largarla en esa plaza, se hizo amiga de unos diez perros de distintas razas y edades y sus dueños eran tipos piolas, así que desensillé en la plaza Snob. Al que le gusta, bien, y al que no, que se curta.

En la baranda que da al río hay una barranca que desemboca en éste. Y al fondo de esa barranca, viven los misteriosos hombres de negro de la tira “Macanudo” de Liniers. Unos señores terriblemente oscuros, que imparten respeto y distancia como pocos en esta ciudad, ataviados con inmensos camperones inflables, gorros y bufandas que protegen sus verdaderas identidades, dejando sólo a la vista de los parroquianos que los avistan, la línea de los ojos. Unos ojos intimidantes e inquisidores, por cierto.

Y viven ahí abajo. Hasta hace poco no los había visto o no había hecho contacto, pero se corría el rumor de su presencia. Varios grupos de humanos normales que van a jugar al fútbol ahí fueron víctimas de los misteriosos hombres de negro, al perder la pelota en manos de éstos. Pelotas o cualquier cosa que caiga ahí abajo son automáticamente conquistadas por esta oscura secta barranquera.

Un día, sábado a la mañana, temprano, estaba con mi perra cerca de la baranda, cosa que nunca hago, pero no por temor, sino por vagancia, ya que el auto me queda lejos, pero mi cánida corrió hacia esa zona y la seguí, inocente, con mi vaso de café calentito. Y me dispuse a fumarme el faso de la mañana, vicio insobornable que tengo desde hace décadas.

En el momento en que saco mi cigarrillo de su cajita, aparece una cabeza entre la maleza de la barranca, oculta por un gorro y una bufanda y comienza a mirarme, amenazante. Yo me hice olímpicamente el pelotudo y continué con mi tarea, pero por el rabillo de mi ojo izquierdo advertí que la cabeza había decidido, ante mi indiferencia, salir de los matorrales y acercarse a mi integritud, por lo que comencé a alejarme.

El misterioso hombre de negro me siguió, intempestivo, a estratégicos dos metros angulados detrás de mi omóplato derecho mientras mi perra, boluda importante si las hay, le jugueteaba y saltaba. Entonces debí parar y darme vuelta. Y lo miré a los ojos. Y descubrí al menos su nacionalidad: Era chileno.

El trasandino me miró con dureza y me ordenó: - Dame un cigarro – A lo que le contesté, que no tenía más (cosa cierta por otra parte) Entonces me señaló el bolsillo en donde estaba mi caja vacía haciendo bulto y volvió a ordenarme: - Dame un cigarro –

Como no me gusta que me mandonéen y mucho menos que me mandonée un chileno con frío, saqué la cajita vacía de fasos de mi bolsillo y se la tiré en la cara mientras le decía en tono enérgico: - No tengo más (¡pok! – ruido de la cajita golpeando su nariz) Si te digo que no tengo es porque no tengo, y si tengo la caja en el bolsillo es para no ensuciar el parque – Y me fui, con la perra atada, para el lado del auto.

El chileno, indignado, continuó siguiéndome y molestándome, diciendo chilenadas indescifrables detrás de mi hombro, pero yo mantuve el paso y no le di pelota hasta que casi sentía su respiración en mi nuca, motivo por el cual paré y volví a darme vuelta. Y en efecto. Lo tenía a un centímetro. – No se que me estás diciendo, chileno. Y tampoco me importa – le ofrecí como último recurso. El chileno me miró con dureza y me dijo, siempre amenazador y con la caja vacía de puchos en la mano: - ¿Esto? - me apoyó la cajita en el pecho - Me lo tirás en el tacho de basura – Y se fue a su barranco.

A la semana vuelvo al parque y, también, muy temprano, decido, al ver que no hay nadie y que mi perra garca tranquila, fumarme un faso con mi café recién comprado, en el momento preciso en que aparece por la vereda de la calle otro misterioso hombre de negro, de unos 2,30 metros de alto, ataviado con un camperón inflable de color negro que le llegaba a los talones (no sé de donde lo sacó, no existe un camperón tan grande, no me jodan) y que aparentaba levitar en lugar de caminar, por lo rígido y tubular de su tapado.
Parecía que una heladera con freezer de color negro había cobrado vida y había decidido salir pasear por la mañana de aquel sábado. Y se metió en el pasto, en diagonal, con rumbo hacia su oscura morada: La finca de los misteriosos hombres de negro, que está barranca abajo, a un costado de la “Bajada España”. Cuando mi perra lo ve acercársele, flotando a 10 centímetros del suelo como un fantasma, puso su cola entre las patas y salió disparada para el lado de los silos. Grité su nombra varias veces, pero no me dio pelota, convirtiendo en un abrir y cerrar de ojos los 30 metros que otrora nos separaban en muchos más que 100. Así que tiré el pucho y el café a la mierda y salí corriendo a buscarla (nunca había hecho semejante cosa, siempre me hace caso).

En la corrida al rescate de mi perra con panic attack, paso cerca del misterioso hombre de negro, que estaba entre mi perra y yo al momento de la explosión canina.

El misterioso hombre de negro se da vuelta, me mira, y me dice, señalándola en el horizonte, con una inocente sonrisa dibujada en su rostro:
- Pobrecita, la debo haber asustado…
Yo lo miré y le respondí: - Sí. Es lo más probable – Y me alejé.

Cerca de los silos, finalmente, pude atraparla.