miércoles, 31 de agosto de 2011

El indignante mundo del éxito inmerecido




Hoy quiero hablarles de NIK, Cristian Dzownik, para ser más justos y precisos. Hace mucho que lo leo, desde que arrancó en la última página del diario La Nación con su "foto que habla" en la época de Menem. Cristian trucaba a Carlos y a Domingo todo el tiempo y los ridiculizaba con otros cuerpos o con otros fondos, dependiendo de la nueva pelotudez que haya salido de sus bocas, de esas bocas de las que todos los días salía una nueva pelotudez que nada tenía que envidiarle a la pelotudez anterior. Y debo admitir, incluso sería bueno que todos lo admitamos, que esa sección era graciosa.



Pero con el tiempo y con el paso de los gobiernos, Cristian fue quedando paulatinamente en evidencia. No era él el gracioso, el gracioso era el turco, o Cavallo, o las ocurrencias de Corach. Fue un gobierno tan repugnante como desopilante. Y cualquier boludo hubiera hecho reír montando escenas con las disparatadas situaciones a las que nos tenían acostumbrados.

Y el tiempo pasó y “La foto que habla” dejó de dar gracia en el mismo instante en que todos pasamos de reírnos con las ocurrencias de Fernando De la Rua a preocuparnos mucho por la inoperancia de nuestro nuevo presidente de turno. Y el furor de la tira fue decayendo lentamente en complot con el mismo Cristian, que se dio cuenta que ya no causaban gracia sus fotos trucadas y dejó trabajar en ellas, encima; componiendo de ahí en más unas publicaciones de la tira que fueron pasando del desinterés del lector a la actual ira inusitada que provoca ver con qué poco, o mejor dicho, con qué nada, Cristian Dzownik se gana su oneroso sustento.




Y mientras esto ocurría iba adquiriendo inexplicable fama su otro personaje, el que hoy todos conocen, con el que se hizo realmente millonario, que no sé qué le ven, que no lo entiendo, que no me causa la más mínima gracia y que, por el contrario, me hace enojar bastante. Y que me hace bucear todos los domingos por las oscuras aguas del masoquismo más lastimero cuando, sabiendo que lo que voy a leer me va a dar gran indignación, me pongo a buscar la nueva ocurrencia de Gaturro en la última página del diario.




Y siempre me pasa lo mismo cuando llego al remate final, al último cuadrito. Enarco mis cejas al punto mismo en que se me esconden bajo el cuero cabelludo y comienzo a negar en cámara lenta con la cabeza, completamente perplejo, disparando un fláxido e impotente “qué hijo de puta...”.

Y no sé por qué lo hago, o en realidad sí lo sé. Es porque me indigna que haya gente tan inútil en lugares tan importantes. Y sé lo que me va a decir, me va a decir que un caricaturista no es importante y no vale la pena hablar de ello. Pero sí lo es. Cristian Dzownik no debería tener ese par de recuadros a su nombre en un diario tan grande. Y también sé lo que me va a manifestar, que qué pretendo del diario La Nación. Y yo le voy a señalar que lamentablemente hay que reconocer que es un diario que lee mucha gente, que muchos padres que leen La Nación después comparten con sus hijos la página de los chistes. Y ojo que no digo esto desde el prejuicio o desde la intolerancia, todo lo contrario. Todo el mundo debería tener oportunidades, y me da mucha alegría que Cristian Dzownik la haya tenido en el momento que la tuvo, pero no entiendo la fama que tiene hoy, veinte años después de su llegada al diario. No entiendo qué le ven los niños. Porque me preocupan precisamente ellos. Porque no hace mucho tiempo había un canal de cable formidable que se llamaba Cablín, en donde los niños podían aprender divirtiéndose con las verdaderas disparatadas ocurrencias que ahí ocurrían, con las clases de cocina al revés de Prol y Morgado en “Consejos útiles”:



O con Mex y su Magazine For Fai:



Porque los chicos de esa camada, al ver ese tipo de programas, pensaban. Y ahora esos programas no están más. Y es imposible siquiera enganchar más de dos o tres videos en youtube sobre esa época. Y yo sé que soy un poco paranoico, pero estoy seguro que todo tiene que ver con todo. Porque si a los chicos de hoy, los que no tuvieron la posibilidad de ver Magazine For Fai, les diéramos a elegir entre Magazine For Fai y Topa, por poner un cristalino ejemplo, yo no tengo ninguna duda de que no quedaría un solo pequeño televidente mirando a este gordito insulso con menos onda que pelo de japonés.



Y estoy recontra seguro que en el país debe haber al menos un centenar de caricaturistas o dibujantes de tiras cómicas con mucha más chispa y mucha más capacidad creativa que la que portan Cristian Dzownik o Topa, pero no tienen un espacio para mostrarse, porque seguro que lo que dibujan, pintan o expresan en sus tiras es tan elevado que los niños podrían cometer el improperio de ponerse a pensar. Y eso no es bueno. Fíjese si no los adolescentes de hoy, que son los niños que vieron Cablín, como cortan calles y hacen piquetes…, ahí está más que claro el resultado de hacerles ver cosas estimulantes para el bocho cuando son niños.

Y entonces así estamos, teniendo chicos que acceden a Topa y a Nik imposibilitados de consumir otras cosas más inteligentes y más jugadas.



Y esto, hasta aquí, solo sería un problema a debatir o a tratar de encontrarle una solución, pero lamentablemente ahí no termina la cosa, mi amigo. No.

La otra vez, en una de mis tantas pispeadas masoquistas, me resultó familiar un chiste (bah, chiste, una publicación digámosle mejor) de Nik en donde Gaturro se ponía a intentar armar un castillo de arena en la playa y alentaba a Gaturrín a que lo acompañe y lo construyan juntos. Y en el último cuadro se veía a Gaturrín que miraba con desprecio a Gaturro y a su estúpido intento de castillo y le decía que no, que ahora el negocio era hacer torres de departamentos, delante de una impactante construcción en arena a escala de las torres Petronas:



Y cuando yo era chico leí Mafalda, como se me ocurre debe haber leído todo el mundo, y es improbable que haya gente que tenga la memoria necesaria para recordar cada uno de los chistes que salieron de la pluma de Quino, pero estoy seguro que hay un porcentaje alto de fanas de Quino a los que les quedaron grabadas en la memoria para siempre varias tiras antológicas de Mafalda, yo me acuerdo varias. Y esta es una de ellas.



Al principio lo primero que pensé fue que no, que seguro estaba equivocado, que Nik no iba a ser tan boludo de mandarse a robar de esa estúpida manera un chiste de Quino. De Quino, para colmo, porque yo a Nik no lo conozco, no puedo decir si es mala o buena persona, entonces si lo suponemos un garca o un mal tipo, puede existir la posibilidad de que se chorée ideas de otro, pero siempre de tipos que no los conoce nadie y que están luchando desde abajo para intentar entrar en el mundo en donde este afamado caricaturista se encuentra cómodo y acolchonado. Y se conocen varios casos de hijos de su madre que utilizaron a jovencitos prometedores y les robaron las ideas, pero esto es distinto.

Que un famoso en pleno momento mágico (se lo merezca o no) le robe vilmente a otro famoso que ya está de vuelta pero que su trabajo es uno de los más conocidos del país… Eso no es de garca o de hijo de puta. Eso es de pelotudo.

Y entonces se me ocurrió ponerme a buscar más, pero me fue imposible. Gaturro tiene alrededor de 17 libros editados (Mafalda tiene 10), no me iba a poner a releer esos libritos insoportables. Así que me metí en nuestro querido Google y tipeé: “Nik plagio”.
Y me salió un post en donde alguien, con más tiempo y más odio que yo, consiguió reunir estos 4 plagios completamente desfachatados:










¿Por qué pasan estas cosas?

¿Por qué Nik tiene tanto dinero?

¿Por qué razón Nik continúa trabajando en La Nación a pesar de que esto que acabo de descubrir ya es público conocido habiendo varias webs en internet que lo denuncian?

¿Qué pasará por las cabezas de los cientos de humoristas que, desesperados, intentan subir ese escalón en la escalera de la vida y no logran hacerlo mientras leen, desahuciados, la última pelotudez falta del más mínimo dejo de comicidad de Nik y sus inocurrencias?

¿Cómo se hace para superarse, para alegrarse con los triunfos, para seguir escribiendo o dibujando cuando uno está en la casa sin poder pagar internet o sin poder cambiar la vieja notebook mientras tipos como Nik o Topa viven vidas súper acolchonadas sin mérito alguno?

¿Por qué razón Nik tiene ese éxito fabuloso?

¿Cómo se hace para revertir esto?

¿Se puede revertir?

Yo creo que no. Creo que en realidad estamos al horno. Creo fervientemente que tanto Nik como Topa están bancados a muerte por las corporaciones que después tendrán más fácil el camino de la doma, ya que cuando esos niños que los consumen crezcan, se convertirán los adultos idiotas más maleables del mundo.

Así que, como díría Francella: “A comerla”, y a dejarse de joder con buscar soluciones imposibles. Nik y Topa seguirán regando las cabezas de sus hijos con nada. Y sus hijos crecerán con esa falta soberbia de imaginación, que es precisamente lo que se necesita para tener a un pueblo dominado.

Yo, por lo pronto, ya les dije que no tengo cable, y mis hijas no miran televisión. Y me costó, pero logré hacerles entender que el humor de Nik es tonto, que mejor lean a Liniers, o al petiso Parés. Y mi hija más chica ama a estos dos historietistas, y nos la pasamos muy bien releyendo sus historietas.

Y mis hijas leyeron Gaturro, porque Gaturro es un virus que está arraigado en toda la comunidad. Pero hoy ya se dieron cuenta, y no le dan más pelota.

Sería muy gratificante que un día de estos Nik presente la renuncia y pida disculpas.

Sería correcto que el diario La Nación lo despida y contrate a otro humorista.

Pero esto no va a ocurrir, porque Nik está en su mejor momento, y vende sus historietas truchas para hacer dulce.



Es una pena que nadie se de cuenta...



lunes, 22 de agosto de 2011

Tránsito lento

Hoy quiero escribir sobre un tema que ya se fue de las manos y al que no le veo solución alguna: El tránsito vehicular.

Aún no hace diez años que viajaba por trabajo a Buenos Aires dos veces por mes, y me gustaba hacerlo, lo tomaba como una escapada. Al menos no iba a estar otro día de mi vida encerrado en el galpón asediado por la mirada metálica de las ocho máquinas naranjas y verdes que me dan el sustento para vivir.

Entonces tener que viajar a Buenos Aires por la autopista para ir a ver clientes era una flor de escapada, sin dudas. En dos horas y cuarenta y cinco minutos estaba en el Obelisco, así que si salía a las cinco y media de la mañana llegaba al centro de la Capital Federal con el tiempo suficiente para tomar un café antes de una supuesta reunión a las nueve. Era muy grato viajar a Buenos Aires. Y aún de esto que le cuento no hace diez años, debe hacer siete.



Ahora no voy más a Buenos Aires, y esquivo hacerlo incluso arriesgando mi trabajo. No puedo ir. Me hace mal. Es insostenible la vida porteña. Todos se fueron a vivir a los countries, que son mucho más inseguros que los barrios donde otrora vivían y a primera hora es imposible entrar en esa ciudad. Hay que viajar para llegar tipo once, y llegar a esa hora hace que uno tenga que pagarse un hotel y utilizar dos días para dichas entrevistas. Así que no fui más a Buenos Aires.

Y cada vez que tuve que ir sí o sí volví a Rosario con una acidez trepidante que no se me pasaría ni con un puré de ranitidina, completamente devastado por los nervios. Pero llegar a nuestra ciudad, tan contrastante y tan parecida a la vez a Buenos Aires, hacía que me de orgullo. Porque Rosario es la segunda ciudad del país. Y yo vivo en ella. Y siempre me sentí bien siendo rosarino, porque nadie nos puede tocar el culo. Y uno de los motivos por los que nadie nos podía tocar el culo era precisamente ese: El tránsito vehicular.


Y en los últimos cinco años todo esto se fue al carajo. El tránsito en Rosario se degeneró hasta el colapso total, de manera paulatina pero sostenida en el transcurso del tiempo que le señalo: Cinco años.

Hace cinco años, si uno tenía que ir hacia zona oeste y quería evitar el tráfico, tenía un montón de opciones para hacerlo. Yo era chico y mi padre nos llevaba los domingos a Funes y calle Santa Fe siempre fue un quilombo. O San Juan, las dos eran problemáticas. Porque todos iban por esas arterias para ese lado como si no existieran las paralelas o como si no hubiera avenidas bastante cercanas que conducían al mismo destino. Y ahí es donde se refuerza la teoría que me gusta enunciar cada tanto, que somos vacas. Vacas huecas y estúpidas yendo a recibir el martillazo en la cabeza que nos haga dejar de sentir angustia.

Y cuando finalmente me tocó manejar a mí, comencé a poner en práctica todas las cosas que ansiaba hacer sentado en el asiento de atrás de todos los Peugeot 504 blancos que mi padre adquirió en su etapa joven (que siempre reemplazaba por otro igual, y otro igual, y otro igual, se ve que le gustaba mucho esa marca, ese modelo y ese color).

Y saqué de mi mapa genético las palabras “Santa Fe”, “San Luís”, “San Juan”, “Pellegrini”, “Callao”, “Ovidio Lagos”; tirándolas a la papelera de reciclaje y vaciando la misma. Y no quiero fanfarronear, pero puedo aseverar que sólo me subí a esas calles cuando no tuve más remedio. Y mientras el resto de los rosarinos se tocaban bocina e insultaban e intentaban pasarse al cuete porque más adelante habría algún colectivo que iría a paso de hombre por tener el circuito adelantado por Santa Fe, por ejemplo; yo iba para el mismo lado que el resto pero por Rioja, o por Salta (hoy Catamarca), o por 3 de febrero. Hasta Zeballos agarraba con tal de no entrar en el juego perverso del resto de los mortales.

Y era genial ir por esas calles, porque no iba nadie. Solo algún auto a lo lejos, algunas cuadras delante. Y por el retrovisor podías avistar algún otro que vendría detrás, también bastante alejado. Y llegábamos al mismo lado. Solo que más rápido y más tranquilo.

Incluso en el centro, bajar por San Lorenzo o por San Luís fue siempre para mí una elección descabellada. Jamás se me hubiera ocurrido, estando Tucumán o Mendoza, o Brown, mire lo que le digo. O 9 de Julio. Cualquier cosa. Lo importante era no ir como idiota detrás de mil autos sin poder llegar a destino y sin conseguir adelantar a ninguno. Cualquier elección de paralela era mejor para mí, nunca me importaron las cuadras de más que hiciera. Siempre tenía una salida victoriosa.

Pero todo esto se terminó. No hay más. La cantidad desbocada de edificios berretas con looks chetos que hicieron en la zona del río tirando abajo mansiones en perfecto estado de construcción (encuadremos Tucumán, Oroño, Güemes, San Martín) sembraron en la zona miles y miles de nuevos vecinos que por ahí circulan haciendo de todas esas calles, hasta hace poco despobladas al punto de ver pasar de vez en cuando un rollo de pastizal empujado por el viento ante el constante graznido de los cuervos vigilantes de los árboles del lugar, unas arterias de circulación que nada tienen que envidiarle a las viejas y deschabadas hasta el hartazgo Santa Fe o San Lorenzo. Hoy Tucumán, Salta y Brown son igual de conflictivas que Santa Fe o San Lorenzo. Igual.

Lo mismo ocurre con Dorrego, o con Moreno, o España e Italia. Calles hasta hace muy poco bastante ágiles por donde uno podía encarar Norte o Sur evitando el Boulevard o el centro, yo me acuerdo de los mismos problemas antes mencionados en Santa Fe con las calles Entre Ríos o Corrientes. O Paraguay, esa era brava también. Pero uno tomaba por alguna de las arriba mencionadas y listo. Llegaba a velocidad constante y sin tráfico a su destino. Y que los que fueran por las otras arterias se jodan por estúpidos. Cuanto menos personas supieran que Rosario no tenía cuatro calles para ir y venir, que había muchas más opciones, para mí mejor.

Y esto también se terminó. Dorrego es intransitable. Es imposible. La llenaron de nuevos edificios (bien berretas, por supuesto) y ahora le clavaron un semáforo nuevo, vaya uno a saber por qué imbécil razón. Pero tiene nuevo semáforo. En Mendoza creo que se lo pusieron. Un semáforo que no tiene hacia el circulante el más mínimo reparo de nada, ya que no está interconectado con ningún otro semáforo al estar solo en varias manzanas a la redonda, por lo que no se adhiere a ninguna “onda verde”. Y te agarra siempre en rojo.

El viernes pasado, a las 6 de la tarde, tuve que volver a mi galpón porque se me había quemado una máquina por culpa de la EPE, que cortó mal la luz y me quemó un coso del panel eléctrico y venía a esa hora un ingeniero electrónico a resolverlo. El viernes, a las 6 de la tarde, cuando ya la semana terminó y nadie debería estar yendo para ese lado de la ciudad, me encontré con una congestión de tránsito inusitada, estúpida y caprichosa, que no permitía avanzar y que trababa todo en Dorrego y San Luís.

Yo no entendía nada. Y me enojé, como siempre. Si por mí fuera cuando pasan estas cosas agarraría una pluma y entraría a levantar autos para depositarlos en las terrazas de los edificios de la zona por simple diversión. Y la fila no avanzaba, a duras penas nos movíamos unos metros cada dos minutos. Era inconcebible. Inconcebible y perturbador. Y enloquecedor. Y generaba una fuerte impotencia no tener al menos una Dodge RAM con un potente mataburros para acelerar y levantar como sorete en pala a los vehículos que delante mío estaban para abrirme paso y llegar donde debía.

Y al final atravesé las dos cuadras de congestión y aterricé en Mendoza, y me encontré con el problema en cuestión, que hasta último momento fue ocultado celosamente de mi vista por los gordos culos de dos colectivos grandotes que se encargaron, victoriosos, de hacer pasar solo un auto en los últimos seis semáforos haciendo que casi me explote la yugular manchando de sangre toda la ventanilla.

Y entonces logré ver lo que sucedía: Antes de la esquina para que el nuevo semáforo te impida pasar, había dos, no uno, dos, corralitos de Aguas Provinciales separados por un par de metros.

Y ese es el otro punto de inflexión en esta situación dantesca, desesperante e imposible de resolver. Por cada nuevo edificio berreta que se genera en alguna de las calles ya mencionadas, se demuele una mansión en perfecto estado de construcción y se crea un nuevo corralito de Aguas Provinciales, ya que no es lo mismo evacuar los efluvios corporales de una familia numerosa que viva en una mansión, o de los empleados que trabajen en el ahora instituto de lo que fuera que funcionare en ésta, como evacuar los efluvios corporales de 24 familias promedio que aparecen de la nada y defecan y orinan y se bañan y lavan los platos y la ropa en la misma cantidad de metros cuadrados en donde antes lo hacían a lo sumo veinte personas.

Entonces vamos a seguir encontrándonos con los corralitos, porque todas estas cuadras que le menciono tienen al menos un edificio nuevo en construcción, que en breve hará florecer otro corralito. Por lo que vuelvo a señalarles, compungido y presa de una devastadora depresión, que estamos acabados.

Los lugares con más problemas de tránsito en el centro de Rosario son (desde mi modestísimo punto de vista):

Rioja y Oroño:



Esta es buena, porque no se entiende. No se puede explicar qué carajo pasó acá, porque los edificios son los mismos de siempre, pero intentar atravesar Oroño por Rioja a cualquier hora del día genera una estúpida fila de dos cuadras de autos. Nunca ando por la zona, pero lo veo cuando vengo por Moreno y llego a Rioja. Hasta el que viene por Moreno cuando llega a esa intersección se las ve difíciles.

Dorrego y Pellegrini:



Estúpida e imposible intersección. En Dorrego, en esa cuadra, antes de Pellegrini, estuvieron 2 años haciendo un edificio detrás del otro. Y ahora terminaron. Pero apareció un nuevo terreno, en frente, que nuevamente están demoliendo y estacionando camiones con materiales y sacando volquetes; todo esto, vale aclararlo, entre las 8 y las 9 de la mañana, hora en que todo el mundo sale en auto a trabajar ante la mirada inoperante del inspector de tránsito contratado por la empresa constructora, que aprovecha para mandar mensajitos a sus familiares durante el turno que le toque estar parado ahí al pedo cuando debería impedir que un camión haga maniobras a esa hora tan conflictiva o al menos ayudar haciendo señas y dirigiendo el tránsito. El corralito de Dorrego y Montevideo fue uno de los más persistentes de todos, estuvo varios meses confeccionando un histérico y estrecho cuello de botella.


Este es el huequito que tenía para no poder pasar con mi bicicleta hoy a las 2 de la tarde en Montevideo y Dorrego, a cien metros del semáforo de Pellegrini.

Italia y Pellegrini:



Ese colectivo amarillo que se avista al fondo es el último de la cola, y está parado a mitad de cuadra entre Cochabamba y Pasco.

Otra intersección desesperante. No existe momento en el día que en ese lugar no se forme una cuadra y media de cola. La culpa la tienen un corralito perenne (que hace poco sacaron, finalmente) y el semáforo. Ese semáforo es quizás uno de los cinco más hijos de puta de la ciudad. Lento como De la Rúa. Lentísimo, decenas de minutos para los que vienen por Pellegrini y unos pocos segundos para los desdichados que vengan por Italia (Igualdad de género: 0). Usted puede constatar lo que le digo prestándole atención al semáforo de peatón, que prende el hombrecito blanco de “cruce” y ya lo hace titilando de entrada.

Santa Fe y Oroño:



Apretada como 4 dedos en el… La culpa la tienen los semáforos y los colectivos. Muchos colectivos. Muchísimos. No circule por esa calle, no sea tan papa frita. Déjesela a los colectivos.

Pte Roca (Pocho Lepratti) y Córdoba:



Intentar doblar para tomar Roca cuando uno viene por Córdoba es al pedo. Miles y miles de peatones justo cruzan cuando uno tiene verde pudiendo cruzar por la senda peatonal que hay detrás, en la vereda sur, y así evitar ese desastre que ocurre casi en todo momento en la zona. Y hay otra situación completamente descabellada: Una vez tomada Pte Roca ¿por qué estúpido motivo se genera esa cola larguísima del carril izquierdo dejando el derecho casi liberado? ¿Todos van a doblar en Santa Fe? Yo creo que no, yo creo que en realidad están pensando en otra cosa cuando deberían estar atentos a la conducción.

Y FORUM.



FORUM destrozó el buen funcionar de aquella zona, en complot con los detestables shopings. Por culpa de FORUM no se puede ir más por la avenida de la costanera para tomar Avellaneda. Hay que hacer un dibujo medio extraño y de golpe se aparece en Vélez Sarsfield, calle que no tomaba desde mi juventud más prematura. En Vélez Sarsfield hay tres semáforos, que están desde que yo era chiquitito, que no sirven para nada y que rompen los huevos de manera ejemplar. Y ahora no rompen más los huevos. Directamente destruyen la psiquis del que intente atravesar esas tres cuadras. Y esto es culpa de FORUM, de los semáforos, y de la horda nefasta de boludos atómicos que no tienen nada mejor que hacer que ir al shoping. ¿Me quieren explicar qué mierda van a hacer al shoping? ¿Qué carajos tienen que ir a ver ahí dentro? ¿Todos los días tienen que ir? Yo debo haber ido alrededor de diez veces desde que los pusieron y está todo en el mismo lugar que siempre, ¿a qué mierda van al shoping? ¿A pelearse con sus hijos, a los que llevan para hacerles desear todas las mierdas que ofrecen en los escaparates por no poder comprárselas y para que lloren humillados? ¿No se dan cuenta que en la ciudad hay mil cosas mucho más atractivas que hacer que ir a meterse ahí dentro a boyar como zombies desahuciados? Me tienen las pelotas por el piso con el shoping, no los aguanto más. El día que yo sea intendente voy a dinamitar esos dos cosos de plástico con todos ustedes adentro.

Lo que yo me tuve que fumar el sábado pasado, que tenía que llevar a mi mujer a Granadero Baigorria a una reunión que debía asistir a las 9 de la noche y me pasé veinte minutos en calle Vélez Sarsfield a paso de bicho bolita por la cantidad inconmensurable de autos y colectivos que iban para el mismo lado no se lo deseo a nadie. ¿Por qué imbécil razón no apagan esos tres semáforos hasta que se termine la obra de vialidad que están haciendo en FORUM? ¿Qué hay que hacer para apagarlos? ¿Es muy complicado o hay que desenchufarlos nomás? ¿O ni siquiera se les ocurrió?

Yo creo que no se les ocurrió. Yo creo que hay mucha gente ocupando cargos importantes sacándose los mocos con la mirada perdida en el nerolite del escritorio sin saber cómo hacer para aburrirse más en lugar de utilizar las horas del día para alivianar la vida de los ciudadanos rosarinos que padecen estas situaciones desesperantes.

Y podría seguir mencionando lugares conflictivos, pero me dedicaría a describir cada esquina de Rosario y me parece que sería bueno que ustedes me señalen si me faltó alguna, así debatimos y pensamos una solución ¿no?

Y otra cosa, los inspectores de tránsito de esta bendita ciudad, ¿podrían tener la deferencia de trabajar? Hay muchas más cosas que hacer aparte de enganchar changas cuidando obras en construcción, medir velocidades máximas, medir alcoholemia y hacer multas pelotudas. ¿Por qué no patean la calle y revisan si no hay en algún lugar un semáforo que entorpece el tránsito y lo apagan y le buscan la vuelta? ¿Por qué no laburan, me pregunto? Laburen, hagan algo por lo menos. ¿No se dieron cuenta que el ciudadano común evita mirarlos a la cara, que todo el mundo los odia? ¿Alguna vez vieron algún ciudadano saludando con respeto a un inspector de tránsito? No, ¿no?, ¿saben por qué? Porque nadie los aguanta, porque viven mostrándose como son, mandando mensajitos por celular de espaldas a una congestión de tránsito producida por un camión que está descargando materiales en horario prohibido o haciendo la vista gorda ante un semáforo que entorpece la circulación de manera despiadada. Porque no les importa un carajo. Esa es la triste realidad. Desnudémosla de una vez por todas. No les interesa. Cobran un lindo sueldo. Cobran una linda changa por las obras en construcción. Y seguramente a eso habrá que agregarle lo que cobran de coimas pequeñas por hacer la vista gorda en situaciones mucho más pelotudas e inocuas que las arriba mencionadas a pobres tipos que enganchan estacionando un segundo sobre una esquina para no dejar el auto en doble fila.

Entonces, resumiendo, Rosario está muy mal con el tránsito. Rosario no es más la ciudad tranquila que era. Seamos inteligentes y respetémonos entre nosotros. Realmente no creo que cada uno de los conductores que circulan por estas calles estén obligados a hacerlo. El hábito es el más grande adormecedor, dijo una vez un señor llamado Beckett. Déjese de joder con ir por calles que quizás no sean necesarias y circule por otro lado.

Rosario nos quedó chica. Rosario se infestó de edificios berretas. Rosario no invirtió en reestructuración vial. Rosario pretende meter en una caja de zapatos más de 4 pares. Y consigue hacerlo, pero así quedan después los zapatos.

lunes, 15 de agosto de 2011

Ganar caminando




El viernes a la tarde fui de Cristian, mi amigo carnicero, a comprar un pedazo de entrecot y me tuve que fumar a dos simpáticos ciudadanos que le apostaban a mi amigo como quedaría la “grilla política” el lunes, cuando todo esto de las elecciones primarias hubiera terminado. Y el tipo manifestaba, vehemente, que ganaba Cristina, pero por muy poco. Que Duhalde sacaba el 30%, seguido de cerca por Ricardito. Y que Binner quedaría cuarto cómodo.

El tipo es un personaje al que le encanta hablar al pedo sin importarle que haya gente esperando que termine con su discurso de barrio y así poder ser atendida. Y se hace el compinche e intenta, con levantamiento de cejas incluido, que uno comparta su pedorro vaticinio ante la mirada oscura y tosca de su hijo o socio o no sé quién es, pero que siempre está a su lado, asintiendo con la cabeza y haciendo trompita con la boca, asomando apenas la cabeza desde adentro de un gran polerón de polar.

Y finalmente se fue y Cristian, que sabe que me molesta mucho el ejemplar recién descripto, me preguntó con ironía qué opinaba de lo que había manifestado Juan Carlos Energúmeno. Y yo le respondí que estaba equivocado. Que Cristina ganaba caminando, que solo a una cabeza golpeada como la de él se le podía ocurrir que Duhalde o Ricardito podían sacar votos suficientes como para llegar a hablar en serio. Pero de inmediato recordé el episodio sufrido en casa, en nuestra querida e inundada de subnormales provincia, en donde el petiso más desagradable, más falto de experiencia y más subido a un capricho infundamentado que hay en el mundo había logrado salir segundo arañándole la espalda al pelado Bonfatti y me corrió un frío por la nuca. Porque seamos sinceros, nosotros, los santafecinos, no somos extraterrestres, somos ciudadanos de este país igual que cualquier otro. Así que ¿por qué no iba a ser cierto que Cristina ganaba de pedo ante el constante resoplar de Duhalde a pocos centímetros de su espalda?

Pero eso no pasó, gracias al cielo. Cristina ganó caminando, como no podía ser de otra manera.

Ahora, usted dirá, ¿y a vos qué te agarró? ¿Te hiciste Kirchnerista?

No, por supuesto. No me hice Kirchnerista. Pero todo este último tiempo pasado me hizo ver la realidad de nuestro país. Porque lamentablemente para los que no admiten aceptarlo, este gobierno cambió muchas cosas.

Cuando yo tenía 20 años no se hablaba de política, no era común hablar enervado de posturas políticas con amigos. La gente no se peleaba por defender a éste o a aquel otro, cada uno votaba para continuar estando bien sin mirar al vecino. Y tuve grandes discusiones sobre esto con grandes amigos demasiado oficialistas cuando aún no estaban ocurriendo las cosas que me hicieron ver a esta mujer con otros ojos.

Y no hay nada que se pueda hacer para tapar la realidad. Ningún opositor puede hacer nada al respecto. Porque Néstor destapó mil cacerolas. Y el país se sacó la careta. Le costó el corazón, que le reventó en el pecho, pero lo logró. Y ya nada va a ser como antes. Nada. Porque ya sabemos mejor que nunca quién es quien. Y yo no viví mucho, pero tampoco viví poco. Tengo experiencia y memoria. Y lo que estamos viviendo no lo hemos vivido nunca. Y estoy muy orgulloso de ser testigo de esta era, porque cuando la realidad se presenta delante de nuestros ojos tan cristalina hay que ser necio para no aceptarla.

Y ayer fuimos a votar y a la noche comenzaron a dar los primeros resultados. Y Cristina ganaba por choreo. 50 a 10. Afano total.

Y lo que me sorprendió mucho fue la cara de perplejidad de la oposición, como diciendo “No me esperaba esta derrota”, o como diciendo “pongamos la mejor cara de póker porque de este ridículo no salimos más”, o como diciendo “tragame tierra”.

Y Eduardo Duhalde salió a enfrentar las cámaras con la sonrisa más plástica del mundo:



Y le mandó:

“Creo que vamos a estar en la segunda vuelta”, para luego disparar, completamente desquiciado:“No es serio hacer una evaluación de mi parte porque no la tenemos, ¿sabe por qué? Porque a los bunkers de los partidos políticos les llegan sólo las buenas noticias, ¡siempre pasa eso! Así que yo espero que la buena noticia esté cuando ustedes estén durmiendo, porque es tan larga esta jornada que bueno, vamos a tener que esperar hasta las 2, 3 de la mañana”

Eduardo, sos un tipo grande ya, ¿a vos te parece que va a cambiar el resultado y para las 2 o 3 de la mañana se va a revertir la abrumadora e implacable ventaja kilométrica que te sacó Cristina? Pensá lo que dijiste, y no vuelvas a abrir la boca.

“El oficialismo ha hecho una gran elección y lo felicito, y yo creo, yo creo, que vamos a estar en 2da vuelta a partir de Octubre”

No lo creas, Eduardo, No va a haber segunda vuelta. Vas a sacar menos votos aún de los que sacaste. Creéme.

“Un resultado electoral no va a cambiar un ápice en mis convicciones”

Mirá, Eduardo, yo que vos cambiaría. Yo cambiaría, porque este tipo de resultados son los que te demuestran que estás equivocado, así que cambiá, Eduardo. O no, no cambies y quédate en tu casa, va a ser lo mejor para todos.


Y Ricardito también salió a enfrentar los flashes, pero no consiguió sonreír con falsedad, directamente arrugó su gesto mostrando los dientes e intentando levantar el labio superior, construyendo una sonrisa mecánica que no sólo no se asemejó a tal, sino que quedó como que estaba por ladrar, presa de un ataque de rabia:




Y también agarró el micrófono, porque hay que salir a hablar y decir lo que sea que tengamos en la cabeza, ¿no?. Y le mandó:

“Lo mejor que le podría pasar a la Argentina y lo digo con humildad, es un triunfo del UDESO

Mirá, Ricardito, no. No es lo mejor, no podés señalar eso como lo mejor que le puede pasar a la Argentina poniéndote de socio con Francisco “Abuela de barrio” de Narváez y no habiendo entendido que no te podías cortar tan pero tan solo, Ricardito…

“Vamos a seguir trabajando por nuestras ideas y no vamos a cambiarlas”

Sí. Igual que Eduardo, no las cambies, y ponete urgente una fiambrería.

“Vamos a escuchar a cada argentino, para ver si conseguimos lograr una adhesión que nos permita lograr un triunfo”

Arrancá ya con las escuchas, porque faltan 70 días y no creo que llegues a escuchar a todos los que no te votaron.

“Estoy seguro que podemos ganar las elecciones”

Yo no estaría tan seguro. Yo que vos, me preocuparía un poco.

“La bandera negra se baja el 23 de Octubre”

Es a cuadros la bandera, Ricardito. A cuadros. La negra es la que te expulsa de la competencia. Mejor expulsate ahora así no seguís mancillando el buen nombre de tu padre.

Mientras el Alberto, desde su San Luís pujante decía:

“Somos los únicos en toda la Argentina que le hemos ganado a Cristina, ¿no me crees? Veni a vewrlo”

Y el otro que salió a hablar, pobrecito, fue Adrián Pérez, pobre, que tuvo que dar la cara por Lilita “Mujer Insoportable” Carrió, que ante la sorpresa de los medios por verlo sólo y abandonado por su partenaire, le preguntaban cada dos palabras que decía cuándo iba a hacer declaraciones Lilita, y Adrián esquivaba el bulto y lograba formular, a duras penas pero con gran valentía, las siguientes frases:



“No ha sido una buena elección de la Coalición Cívica”

No, estás en lo cierto.


“Estamos conformes con nuestro trabajo pero entendemos que la ciudadanía optó por otras opciones”

Yo no me conformaría, Adrián. Sos joven, tenés que ser más crítico. Yo que vos me las tomo y arranco por mi lado y me alejo de esa mujer ponzoñosa que lo único que hace es hablar al pedo.

“Hasta ahora no tenemos datos oficiales, aunque hay una tendencia que marca que hay una fórmula más votada, que es la del gobierno nacional”

Ahí estuviste bien, ¿ves? Alguien debía reconocerlo.

“Ha sido una campaña sin mayores agresiones”

Acá la cagaste, ¿Sin mayores agresiones? Tu compañera de fórmula se alegró de la muerte de Néstor, Adrián, ¿te parece serio, respetuoso o amigable eso? ¿No es agresivo hasta el paroxismo eso que dijo tu compañera de fórmula?

Y después está Francisco “Abuela de barrio” De Narváez, que continúa hablando como doña Tota y continúa luchando por hacerle creer al pueblo que es un tipo idóneo sin dar una sola pista de qué es lo que hay que hacer para cambiar este mundo injusto, manifestando lo siguiente:



“Están llegando los primeros datos oficiales en donde queda claro que la provincia va a estar disputada entre el gobernador Scioli y nosotros” (cientos de aplausos)

No, Francisco, no hay disputa. Perdiste. Estás muy lejos.

“Quiero agradecer a los que están olvidados, porque están olvidados, pero nosotros los reconocemos”

¿De qué hablás? ¿A quién reconocés?

“Y quiero pedirles a todos los candidatos que queremos gobernar la ciudad de Buenos Aires que nos demos un debate. Es un momento de plantear las ideas, las propuestas, los planes de acción, los equipos de gobierno, porque el próximo 23 de octubre no sólo se va a elegir un gobernador, sino que vamos a elegir de qué forma queremos vivir”

No, Pancho, perdiste. Ya no hay debate. Hay mucho que hacer para ponerse a debatir con vos nada.

“Va a ser un “escrituño” lento, faltan algunas horas para confirmar el resultado final, le agradezco a nuestros fiscales y los convoco para que en estos próximos “Setenti” días con “nuestra incansable trajín”, con nuestros candidatos, con Mónica que me acompaña, llevemos adelante nuestra propuesta, ganemos el 23 de octubre y nos pongamos a gobernar a partir del 10 de diciembre, muchísimas gracias”

Andate a tu casa, Francisco, andá. No necesitás esto. No lo necesitás vos. No lo necesitamos nosotros, no lo necesita nadie. Andá a tu casa a jugar a la Wii y dejá de molestar.


Cristina ganó caminando porque no tenía opositores serios. Y estoy empezando a confiar en ella, este último par de años hubo cambios sustanciales en lo que pensaba de esta mujer. Y falta muchísimo para que diga “Estoy a full con Cristina". Mucho. Y quizás nunca esté a full con ella. Y quizás eso sea bueno.

Pero hay una cosa muy cierta: Estoy con ella antes que con cualquiera de estos ridículos que se postularon para desbancarla.




Cristina, te deseo suerte y te doy todo mi apoyo, a pesar que cuando haya algo que no me guste lo veas posteado en este blog.

Avanti, morocha.

Juan Pablo Scaiola.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Descuidos pelotudos, pérdidas descomunales...

Tengo un amigo que se llama Fernando, hoy debe tener 85 años, que hace mucho estaba almorzando con su mujer y, antes de volverse al taller donde trabajaba en Granadero Baigorria, decidió llevarle un poco de la tentadora sopa que había cocinado su santa a su hijo, que vivía a pocas cuadras de su casa.
Rina, su mujer, quiso poner la sopa en un tupper, pero mi amigo desestimó la oferta y, haciendo equilibrio para que no se le vuelque, se llevó la sopa en un plato hondo y la apoyó con cuidado en el asiento del acompañante de su Mazda Nosécuánto, ese que venía con los faroles ocultos.
Rina le advirtió que se le iba a volcar, que cómo iba a hacer para llevar la sopa así. Pero él le dijo que iba a ir despacio. Que no se preocupe.

Y Fernando bajó marcha atrás el Mazda de la vereda con cuidado milimétrico, ante la mirada inquietante de Rina, que observaba las maniobras negando con la cabeza y agarrándose el batón con su mano ya que había algo de viento y siempre tuvo problemas respiratorios.
Y partió con cuidado rumbo a lo de su hijo, pero antes de llegar a la esquina, Fernando relojeó el plato y vio que, a pesar que estaba manejando a una velocidad inadmisible para un automóvil, se le estaba por volcar la sopa en el tapizado del asiento e intentó acomodarlo.

Él no sabe qué ocurrió. Al menos no lo recuerda. No puede aceptar aún hoy que en el momento que quiso acomodar el plato de sopa con una mano “volanteó” involuntariamente con la otra. Pero terminó arriba de un árbol. El Mazda quedó apoyado sobre su paragolpes trasero en la vereda, parado y erecto apuntando el cielo con vehemencia casi al punto de caer para atrás.
Los vecinos lo ayudaron a salir del cockpit y Fernando, que ya era un hombre grande, bajó con cuidado emulando a un astronauta por la posición en que se encontraba, y al rato vino la grúa y retiró el Mazda de la vereda de la tranquila calle de la Florida en que se encontraba.



Y la sopa se le volcó. Y manchó el tapizado. Y ahora no recuerdo, pero el arreglo del auto le salió, creo, la mitad de lo que le había costado comprarlo cero kilómetro hacía poquitos meses. Creo que el episodio fue a mediados de 1994.

Fernando tendría ya casi 70 años cuando cometió ese estúpido error. Y créame, mi amigo, que es uno de los baluartes e íconos de mi primera juventud. No quiero fanfarronear, pero puedo asegurar que Fernando es el hombre más correcto, más seguro, y que mejor manejó su economía y protegió a su familia durante toda su vida de todos los que conozca. Y conozco muchísima gente.

Al día de hoy no entiende qué es lo que quiso hacer o por qué no le hizo caso a su mujer en esperar en poner la sopa en un tupper, lo que sí garantiza, ahora que mira el episodio desde lejos y habiendo pasado tanto tiempo, es que a veces la cabeza no te deja pensar bien cuando uno está a mil o tiene muchas cosas que hacer. Y son esos momentos los que uno aprovecha para hacer pelotudeces inadmisibles.


A pesar que a Eugenio Zaffaroni no tengo el gusto de conocer, puedo señalar que se debe tratar del magistrado más correcto que haya pisado la Suprema Corte de Justicia. El Dr. Eugenio Zaffaroni fue el hacedor de grandes y sustanciosos cambios y será un importante eslabón en los que están por definirse inminentemente.
Y es el ancho de espadas de Cristina, y la protege y defiende cercándole el flanco de los tiros despiadados de Magnetto, Noble, Mitre, etcétera.



Zaffaroni dice que sería un tonto o un incapaz si hubiera alquilado esos departamentos a las prostitutas de haber sabido que los utilizarían con esos fines.
Y esta situación no tiene nada que envidiarle a la sopa de Fernando porque, lamentablemente, Eugenio debería saber que si hay en este país una persona que tiene que tener la cola limpia e inmaculada al punto en que se refleje su propia imagen en ella, esa persona es él. Mucho más adelante que la presidenta misma.

Y hoy discutí bastante con mi mujer en el auto, que me manifestaba, indignada, que con seguridad le habían puesto los prostíbulos a propósito. Y realmente coincido con esa teoría, porque es inimaginable suponer tamaña coincidencia (que unas prostitutas hayan alquilado justo los departamentos de Eugenio Zaffaroni pudiendo elegir entre miles y miles de opciones).

Pero ahí está el huevo, y no lo pise, querido lector. Porque vuelvo a lo del párrafo anterior: Eugenio Zaffaroni debe protegerse de este tipo de maniobras porque es un alfil indispensable en la cruzada por desbancar a los monopolios. Y debería saber, siendo quien es, que en cualquier momento y en cualquier lugar, le pueden tirar un sorete a su paso. Y debe estar atento, porque es muy fácil pisarlo. Casi tan fácil como evadirlo.

Eugenio Zaffaroni no puede escudarse en que a él sus propiedades no le interesan, que ni siquiera sabe dónde se encuentran ubicadas, porque no es posible que no lo sepa. Por más que Víctor Hugo le apañe el desatino advirtiendo que él tampoco sabe en donde se encuentran sus dos departamentos que tiene alquilados.
Eugenio Zaffaroni, siendo quien es, debería haber firmado un contrato con la inmobiliaria que le administra las 15 propiedades, clausulando rigurosamente las cuestiones que de ninguna manera podrían ocurrir en sus departamentos. Esto es algo que hacen incluso los propietarios comunes:

Quiero sólo hombres separados que vivan solos y que sean silenciosos. Quiero una familia con un nene. No quiero perros. No quiero chicos. Quiero una señora mayor. No quiero prostíbulos. Todos los propietarios señalan sus requerimientos. Yo he alquilado y me han dicho que no y que sí según mi condición de hombre solo recién separado.

Así que bueno, así estamos. Eugenio Zaffaroni no tenía idea de que en seis de sus quince propiedades funcionaban prostíbulos porque él ni siquiera sabe en donde se encuentran afincadas sus propiedades.
Y La Nación y Clarín se hacen la nueva panzada del mes. Ya tuvieron el as en la manga de Schocklender. Luego tuvieron el as en la manga de la desatinada expresión de Estela de Carlotto ("esa mujer es una apropiadora", señalando a Ernestina) y ahora, que justo, justo, Cristina le prohibió seguir recaudando plata a lo perro con el rubro 59. Justo, justo, Zaffaroni tiene seis prostíbulos...



Y esto va a continuar, ¿eh?, por siempre. Cristina no podrá derrotar jamás a Magnetto. Porque Magnetto es invencible e inmortal. Y porque tiene una telaraña muy bien tejida, muy vieja y muy resistente. Y ningún político por más alto cargo que tenga podrá con él.
Salvo que ese político no tenga ninguna mancha. Y que sus súbditos tampoco las tengan. Y que su Corte Suprema de Justicia esté más inmaculada que un bebé recién nacido.

Otro as en la manga. Y ya van varios. Y no veo una luz en el camino, porque sigo viendo soldados irresponsables enarbolando espadas de papel mojado.

Esto no termina más.


Les dejo como regalo la transcripción de la nota obcecada hasta la desesperación que le propinó hoy en la mañana Víctor Hugo en su programa de Continental.



Me gustó rescatar esta frase y ponérsela como título:

“No hay mortaja con bolsillo”

Víctor Hugo: ¿Ha descansado bien, doctor? (lamer…)

Eugenio Zaffaroni: No, esto se ha convertido en un vendaval político insólito, lo siento muchísimo, es algo que me ha superado totalmente. Francamente no puedo dar más explicaciones de las que he dado. Lo único que he hecho es que he privilegiado naturalmente mi actividad pública y la docencia. El día tiene 24 horas y como no tengo mucho interés en el dinero he delegado totalmente el manejo de mis 15 propiedades.

VH: Usted sabe, doctor, que yo tengo 2 departamentos alquilados… y no sé dónde están. Francamente no sé dónde están. Sé la calle. Nada más. (Ay, ay, ay ¿cómo hago para seguir escuchándolo?)

EZ: Claro, usted sabe que muchos de esos inmuebles, no los 15 naturalmente porque algunos los he heredado de mi familia o incluso he pasado mi infancia en alguno de ellos, etcétera, etcétera, pero otros no los he visitado nunca. He firmado la escritura nada más… Porque he heredado terrenos, en algún momento… de un patrimonio de mi abuelo, bastante deteriorado a lo largo de muchos años de mala administración y bueno, como tenía que pagar impuestos y no rentaba nada he vendido los terrenos y cambiado por departamentos, de modo que la inmobiliaria se encargó y yo le he hecho como inversión.

VH: ¿Sabe cuánto cuesta el alquiler de los departamentos, de esos que están comprometidos entre comillas? (No están comprometidos entre comillas, Víctor hugo, están comprometidos. Hasta Don Eugenio lo manifiesta, lamé un poco acá, que te faltó)

EZ: Aproximadamente entre mil quinientos, mil seiscientos pesos. Aproximadamente. Ese es el precio de los alquileres. Son 4 departamentos en ese monto.

VH: ¿Que son? ¿departamentos de 60 metros?

EZ: Más chicos.

VH: ¿Qué medidas ha tomado en medio de este… berengenal?

EZ: Las que tomaría cualquiera, que me devuelvan los inmuebles. Hay una desnaturalización del contrato de locación y soy víctima de una desnaturalización del contrato. Eventualmente si me hubieran hecho una demanda por parte del consorcio podría ser responsable de daños y perjuicios… De modo que lo que he hecho es negociar la desocupación rápida de los inmuebles.

VH: ¿Sabe cuánto tiempo llevaron ocupados esos inmuebles? (y acá se corrige, para que el Dr. Zaffaroni no tenga que responder esa pregunta) ¿Qué dice la inmobiliaria a todo esto?

EZ: La inmobiliaria… Yo no quiero ponerme en frente de la inmobiliaria en este momento porque necesito negociar que se vayan rápidamente. Y creo que lo he conseguido, por lo pronto le he dado unos días para que retiren los muebles que quedaron adentro de los inmuebles y bueno, cambiaré de inmobiliaria, qué le vamos a hacer.

VH: ¿Nunca tuvo un vecino que le diga: Mire doctor que acá un departamento suyo está utilizado de tal manera?, nunca recibió un dato de esos…

EZ: No, y además, no… Vivo lejos además de los departamentos, no, no, no. Ni paso por esos lugares… No tengo idea de nada, no…

VH: En realidad quienes alquilan tampoco saben de quienes son los departamentos… (Sí, Víctor Hugo, lo saben. El nombre del propietario viene en la boleta del impuesto inmobiliario y en la cuota de gastos centrales. ¿Nunca alquilaste? ¿Siempre viviste en casa propia?)

EZ: Bueno, no lo sé. En algunos departamentos hay expensas que las pagan a mi nombre, de modo que sí, ellos lo podrán saber y en el consorcio naturalmente que lo saben. (¿No te dije?)

VH: ¿Cómo se alquila? ¿Pagando la expensas el propio inquilino? (Ay, ay, ay… A veces no me explico cómo es que estás donde estás…)

EZ: Naturalmente.

VH: Sabe que me da vergüenza preguntarle tanto, porque me parece que lo estoy investigando, pero finalmente a la gente “del común” que es la que importa en todo esto, porque a la farándula política que navega en sus intereses y todo lo demás hay muchas miserias en todo esto, pero el ciudadano común está desprotegido frente a frases tan simplistas como la que se dice a cada rato: “A mí me cuesta creer que no supiese nada”

EZ: Bueno, pero, ehm, hay una cuestión que es la siguiente: yo no pretendo que la gente crea que soy una persona honesta o que sabía o que no sabía, no, no. No me importa. Cada uno es dueño de creer o de tener la imagen de otro que quiera tener… Eh, lo que realmente me asombra es que alguien crea que si yo después de 35 años juez penal o de 40 años de criminólogo, voy a cometer un ilícito de esta naturaleza lo voy a cometer en unos inmuebles pequeños y a mi nombre. Eso sería directamente un tonto, un incapaz. Y creo que eso está probado que no lo soy. Lo otro… cada cual puede creer lo que quiere… y por otra parte no sé cuál puede ser la ventaja patrimonial de estar alquilando 4 departamentos al precio corriente… no sé.

VH: Claro porque podría ocurrir que, dada la actividad que hace, el departamento estaba alquilado en 15000 pesos de manera de sacarle un buen resultado. Y de todas maneras no sería un ilícito, de ninguna manera, pero sería, éticamente, un desvío. (¡¿Cómo?!)

EZ: Claro, sí, sí, sí

(Muchacha de la producción): Esto se publicó, se publicó que el costo de los alquileres era de entre 5000 y 5500 pesos.

EZ: No, no, no. Son 1500, 1600 pesos promedio. Está en eso.

VH: ¿En cuánto tiempo cree que van a quedar…? (Decilo, Víctor, decílo: “desalojados”)

EZ: En una semana.

VH: Sabe, hemos hablado con alguna gente, usted estaría en camino, no tiene por qué saberlo (lamer…) Eva Chiverti, Estela Marys Martínez, a la que usted conoce… ¿Cómo se siente frente a los silencios y a las apariciones públicas?

EZ: Bueno, hay pocos silencios, realmente estoy tratando de contener un poco a la gente porque no quiero que esto se magnifique y aparezca yo en el medio como el ícono de, de…

VH: ¿Es usted el que pide que no participe mucha gente? ¿A sus compañeros de la corte les ha pedido usted? Porque quisiera retirar en este caso una crítica… (Uy, ya duele tu lameculización)

EZ: No, no he hablado con ellos, el primer acuerdo lo tenemos en un par de días, este… de modo que no hemos hecho un acuerdo desde el martes de esta semana porque es la primera reunión después de la feria. Este… bueno, por lo menos del presidente de la corte he recibido todo el apoyo y toda la solidaridad aunque con los otros colegas no he hablado.

VH: ¿Por qué será la campaña? Porque es una campaña a tal punto que me comentaba recién Cinthia García, una compañera, que en algunas redes sociales motorizadas por las mismas páginas amarillas donde apareció la denuncia entre comillas de Fundación Alameda, repercuten otra vez, algunos cuestionamientos que se le hicieron cuando usted iba a ser mencionado juez de la corte y que naturalmente ahí había una revisión y una discusión sobre su vida…

EZ: ¿A qué se debe? Bueno, creo que se debe a que el poder no es algo que uno tiene. Es algo que otros le atribuyen, entonces ha habido cosas que he desmentido permanentemente: Candidatura a Jefe de gobierno de la ciudad, una supuesta candidatura a vicepresidente de la república, un despropósito que desmentí totalmente y los hechos demuestran que eso no ha sido cierto. Pero a partir de ahí creo que se me atribuye un poder que no tengo ni que tengo ganas de ejercer. Ni me interesa. Y bueno, de ahí resulto blanco de esto que es una nueva modalidad que se instala en el país que no es nueva. No es nueva en el mundo, quiero decir. Es la modalidad “Berlusconi”, creo que “Boffo” fue el periodista que fue blanco de una cosa parecida. Creo que se llama “Boffismo”, es una técnica que realmente es muy deplorable, espero que esto no se instale en la política argentina, sería terrible porque es erosionar directamente cuanta persona se… Porque esto es una destrucción de la democracia.

VH: ¿Usted sabe doctor que yo tengo que preguntarle porque estoy muy mortificado como gran parte de la sociedad (lamer…), por todo lo que está ocurriendo, uno le pregunta sobre lo que está ocurriendo con la campaña periodística y en la medida que usted lo dice lo que en realidad ocurre como repercute es, siendo todavía más mentirosos, más mafiosos, más persecutorios… con lo cual uno queda, me pongo en su lugar, un poco encerrado: O no digo nada y otorgo, o respondo y los estoy provocando para que sean todavía peores de lo que ya son…

EZ: Sí, realmente yo hablo poco con los medios (con Víctor Hugo nomás) porque no tengo ninguna necesidad de sobreactuar. En definitiva si los diputados quieren hacerme preguntas que me formulen preguntas concretas, yo no tengo nada que ocultar ni en mi vida pasada ni en el presente. En consecuencia, más aún, me siento muy incómodo de que esto repercuta en medio de una campaña electoral donde tengo el mayor respeto por todos los candidatos no, no… En medio de un vendaval político que me supera ampliamente porque es una situación que no la he creado ni, ni, ni deseo estar en medio de esto ¿no?

VH: Bueno, ese es el drama, doctor, y le pido una reflexión al respecto porque finalmente, el otro día escuchaba a Gordon Brown, el ex primer ministro decía: Si esto me pasaba a mí que queda para el ciudadano común, y me pregunto, doctor Zaffaroni qué queda para el ciudadano común? Por ejemplo, esta información que da el diario La Nación: “El gobierno de Cristina Kirchner respaldará al juez de la corte suprema, que quedó envuelto en un escándalo por el alquiler de 6…” ¿son seis?

EZ: Hasta ahora yo he detectado 4. Hay un quinto que estoy viendo, ehm… Quiero aclarar que tengo 15 propiedades en donde en 10 u en 11 no pasa absolutamente nada (¡Gracias a Dios!), ¿eh? Ehm, hay un sexto, en el cual han protagonizado un hostigamiento respecto de gente que tiene un establecimiento perfectamente legal y que no tiene nada que ver con esto, además…

VH: Según pudo saber La Nación ayer, “Zaffaroni se reunió con el secretario legal y técnico Carlos Zaninni, el hombre más cercano a Cristina Kirchner, a quien dio detalles de sus explicaciones” “También se habría entrevistado, “habría”, entrevistado con el ministro de justicia, según pudieron saber informantes, Zaffaroni fue a explicar su inocencia, pero nadie le cree mucho acerca de que no supiera nada”… o sea , todo esto es una construcción, entonces, esto que dice La Nación, que con Clarín son dueños de la mayor parte de los diarios del país, esto se convierte en zócalo televisivo permanentemente. Todo el día. Usted tiene la defensa de decir esto en radio ante 200, 300 mil personas, será replicado por algunos medios que están en relación 9,5 a 0,5 con los medios dominantes, ehm, ¿cómo se vive así? ¿Se siente envuelto en una atmósfera irrespirable?

EZ: No, no estoy volviéndome paranoico, pero esto comienza con un jackeo de cuentas, con una publicación de cuentas de mails, donde utilizaron mis cuentas para enviar mails que contestaron que yo no había mandado, etc., mails falsificados… Empieza por ese lado, y me llamó mucho la atención que los primeros mails que se publicasen en ese caso fuesen de 3 o 4 personas entre las cuales yo estaba, este…bueh. Después dejé de ser partícipe de una elite tan selecta y entonces publicaron mails de media humanidad, ¿no? Luego estoy recibiendo mails extraños, de personas y entidades con las cuales no tengo vinculación en mi cuenta, a cada rato cambio la contraseña pero… y luego comenzó este disparate, esta novela en donde pretenden hacer suponer que yo tengo o soy parte de una red de explotación de prostitutas.

VH: Ahora usted ha construido su vida, naturalmente entre otras razones, para darse satisfacción a su hambruna por la justicia, por la filosofía jurídica, pero también construyó un nombre. Ese nombre, hoy día, es manoseado de esta manera, en esa relación 9 a 1 (ya subió un poco…) De todas maneras, usted sabe que está perdiendo en esa pelea…

EZ: Sí, por supuesto.

VH: Bueno, pero ¿cómo reacciona? ¿Está entristecido?…¿Le dan ganas de tirar todo al diablo?, ¿le dan ganas de tirar sus mil libros escritos por la ventana…? (25 libros escribió, Víctor Hugo, 1000 son 975 más de los que escribió. 25 libros son muchos, no hace falta agrandar al pedo la cifra. Contenete un poco porque estás por llegar al orgasmo)

EZ: No, los mil libros escritos no porque eso es lo que va a quedar cuando uno se muere (¿Ves? Hasta le hiciste creer que escribió mil libros…). No, entre otras cosas me he desentendido del manejo de bienes, etcétera, porque estoy absolutamente convencido de que no hay mortaja con bolsillo, así que lo que va a quedar es eso, quedará la acción universitaria, quedarán las enseñanzas de uno, y esta porquería va a desaparecer… yo tengo una filosofía muy existencial, ¿no? Este…

VH: ¿Y la cuestión política y la personal? Porque naturalmente hay personas con las que usted ha discrepado, naturalmente porque usted es un hombre, que con una gran mansedumbre ha sido un gran peleador, por sus convicciones, por su manera de ver las cosas es un verdadero maestro, es una de las 10 personalidades de este país (Paaaaa, ya llega al climax, ¡ya llega al climax!) Ni hablar de medirlo con cada uno de los dueños de las editoriales que en estos momentos lo, lo, lo, lo sacuden (¡Ahhhhh! ¡Llegó!) Eh…, tener esa personalidad y observar el comportamiento de personas que en algún momento han sido sus pares, usted se debe haber encontrado mil veces con las personas que en estos momentos digitan todo esto…

EZ: Sí.

VH: Habrá tomado un…(¡No!, ¡no digas “café” que lo compromete!) Habrá tenido una conversación seria, importante, los habrá entendido también como pares suyos ¡No lo son!, pero los habrá entendido como pares suyos sociales por lo menos. Hay una pertenencia común…

EZ: Sí.

VH: ¿Cómo se siente frente a ese tipo de gente cuando repasa esos rostros con los que alguna vez ha estado en contacto?

EZ: Creo que la vida se cobra todo, nada es gratuito y bueno, en algún momento habrá una respuesta de la propia vida respecto de ellos. Hay momentos en que uno hace un balance, ¿qué es lo valido en lo que estoy haciendo? ¿Qué queda? Y lo que queda es lo que uno le pude dar al prójimo, lo que brinda. Y esta gente no brinda nada, ¿no? Lo que brinda es odio, afán de dinero. Y no nos olvidemos que el afán de dinero, después de todo, cuando uno tiene una cantidad de dinero y supera lo que puede gastar en su vida y en diez vidas más que tuviera, es porque no logra deglutir la muerte ¿no? Es como que excluye la muerte de la vida y termina incluyendo la vida en la muerte ¿no? Y eso a la larga tiene precio. No es que esté pensando en algo karmático, es que tiene precio en la propia salud.

VH: Mhm. Usted lo va a pagar muy caro también ¿eh? De alguna manera a la larga (acá le vaticinó un cáncer al pobre Eugenio…) porque estos dolores físicos y morales, esta impotencia… no me diga que no siente un poco de rabia interior, doctor…

EZ: No, por supuesto que la siento, pero logro canalizarla.

VH: Eso es muy sabio (lamer…), porque no siempre todos pueden canalizar. Ehm, ¿qué va a hacer en los términos prácticos, qué es lo que cree usted que viene? ¿Se animarán a invitarlo a la cámara de diputados, por ejemplo, para que dé explicaciones?

EZ: No tengo ningún inconveniente en dar la explicaciones que quieran en la cámara de diputados y donde sea, no… Insisto, no tengo nada que ocultar de mi vida presente ni pasada, de modo que mi comportamiento es absolutamente público. Más aún le digo me, me, me molesta mucho estar en medio de un debate que se convierte de una cuestión de consorcio y de desnaturalización de contrato en una cuestión política central. Me parece alucinante, directamente. Yo he tenido siempre un enorme respeto por toda la gente de la política. Valoro enormemente el esfuerzo que implica la política. Sé perfectamente las horas, la dedicación, la malasangre, la privación de estar con la familia, los diez mil compromisos que hay que atender, etc. Y creo que hay que cuidar muy bien a la gente de la política. Uno puede tener más afinidad ideológica con uno o con otro, etc., pero creo que todo el mundo merece un enorme respeto y bueno, me duele estar en medio de un escándalo político de esta naturaleza ¿no? Que esto se convierta en algo que…

VH: ¿No le dan ganas de tomar a usted la iniciativa de ir a la cámara de diputados sabiendo que en una de esas lo llaman?

EZ: Sí. No tengo ningún inconveniente…

VH: Hay una pequeña reacción en la UCR después de lo que dijo Alfonsín, no quiero dar nombres concretos para evitar lo que sea una confrontación personal, pero hay algo que me parecería mejorar un poco el panorama. Ya Gil Lavedra había dicho y ahora creo que el propio radicalismo en su conjunto? (le pregunta a su muñequito, Daniel López)

Daniel López: Es, es Gil Lavedra, se está tomando al radicalismo porque es el jefe del bloque de diputados y además es el hombre del radicalismo en la comisión de juicio político, esta mañana con Magdalena dijo que no pone en duda la inocencia del…

VH: No, pero hay algo de la UCR

DL: Pero tomando palabras también del propio Gil Lavedra

VH: Que decía que el propio Alfonsín no había pedido la renuncia.

DL: Claro, lo dijo Gil Lavedra acá con Magdalena.

VH: ¿No será que hay personas que colocan la línea de salto muy alta, no? Lo primero que a mí me sucedería en su lugar sería estar perplejo…

EZ: Bueno estoy asombrado, pero uno vive la Argentina desde hace muchos años y realmente creo que en la república Argentina uno no puede asombrarse casi de nada ya, jejejeje, hemos visto tantas cosas, jaja, que, francamente, bueno… es, es, es una más.

VH: Pero mire lo que ha escrito Eduardo Galeano en la contratapa de su libro: “El peligrosímetro, es decir, qué es lo que sentimos como peligroso por la estatura que tiene la sociedad manda a matar toda sombra que se mueva” ”Los grandes medios de comunicación son grandes miedos” dice Galeano “Las campañas electorales parecen películas de terror, y la criminología corre riesgo de convertirse en una ciencia de la cerradura” a Galeano hay que llamarlo y preguntarle si ve el futuro porque esto está escrito…

EZ: Está escrito mucho antes, jeje. Sí, sí. Yo creo que esto es parte de una campaña, la campaña tiene un objetivo, que es forzarme a renunciar a la corte, de esto me he dado cuenta ayer (…) Hay un sujeto que usa mi nombre en twiter y ha divulgado esa versión, han llovido preguntas del periodismo sobre la presidencia de la corte al respecto, este… realmente ahí ya vi cual es el objetivo, realmente y no, no pienso renunciar. Esto no tiene ningún sentido. Probablemente saben e incluso alguna vez lo he dicho yo, que estoy cansado de estar en la corte, que quiero irme, este… y han pensado que con esto me podían dar el empujón para irme, este…

VH: Pero no sería el momento. No sería el caso. (No, por Dios, quedate tranquilo, Víctor, que este no es el caso…)

EZ: No pienso irme en este momento.

VH: Doctor, no quiero dar más vueltas en círculos, aunque es todo un privilegio contar con usted en estos días para hacer una nota, me da mucho gusto y le reitero lo que seguramente digo en nombre del 99% de las personas que nos están escuchando porque conozco a la audiencia que nosotros tenemos al menos en nuestra franja horaria (no quiere poner las manos en el fuego por los hijos de puta que escuchan Magdalena y a Fernando Bravo…) de radio Continental, ehm… Le expreso toda mi admiración (ya le debe doler el ganso a Don Eugenio de tanto chupeteo…) y le pido con todo mi corazón mil disculpas por todo lo que está padeciendo…

EZ: No, por favor, soy yo que le agradezco e insisto en una cosa, por favor, esa noticia de La Nación es absoluta y totalmente falsa.

VH: Me da una idea, y cada día, ehm, hacer un noticiero mentido (¡ya está el Barcelona, Vitorúgo!…) es decir, tomar, porque las noticias mentidas son muchas cada día, ehm, informativos que son mentira, y dar la noticia que, por que esto es… ¿Sabe? A mí, yo no tengo problema de, de, de una discrepancia ideológica…

EZ: ¡No, no, no!

VH: Pero que se animen a recorrer este camino…

EZ: ¡No!

VH: Periodistas que tienen que dar la cara, así sea la cara que tienen ¿no?

EZ: Yo le ruego al señor Ventura que tenga la amabilidad de informarse con mejores informantes.

FIN.

Se puede escuchar este reportaje en:

http://continental.com.ar/programa.aspx?id=742304&au=1525642